DIEGO
Poeta adicto al portal
Cuando me dices que los recuerdos de un amor perdido te persiguen escudándose en cartas, poesías, voces, y una sábana interminable de etcéteras, advierto que eres también culpable de que ello pase.
Verás; tu naturaleza (sabia como toda naturaleza), le imprime a esos recuerdos la necesidad de mantenerlos con vida. La respuesta al porqué, puede encontrarse en el interior de una cajita muy pequeña pero muy espaciosa llamada alma. Todas son distintas pero dependientes de cuestiones que pocas veces tienen explicación.
Como sea, sólo digo que te hagas cargo de la responsabilidad que te cabe.
Pero esos días de nostalgia, te diré, son necesarios; son como el aceite que suaviza las bisagras de la urgencia cotidiana, de la carrera desenfrenada del seguir, el tener, el conseguir.
La nostalgia, esa tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida, acecha cada día hasta que decide atraparte. No hay fórmulas para evitarlo. Hay que experimentarla.
En tu caso particular amiga, sé que añoras ilusiones encontradas y más tarde perdidas por tu mano. Pero (porque te conozco), puedo decirte que no tiene sentido el pesar. Conozco que hiciste lo que creías era lo correcto, y a pesar de la sorpresa del engaño, como dicen, el tiempo todo lo cura.
No sufras regodeándote en dolores pasados, ten presente al amor por el que sufres como el mejor de los recuerdos. Puedo asegurarte (he hablado con él alguna noche), que no hay rencores, ni malos recuerdos.
La deuda de promesas incumplidas se ha limpiado. No habrá nunca reclamos. Porque ha pesar de haberlo sufrido, también adornas con tu recuerdo su selección de vivencias que valieron la pena.
Para ti S.T
Verás; tu naturaleza (sabia como toda naturaleza), le imprime a esos recuerdos la necesidad de mantenerlos con vida. La respuesta al porqué, puede encontrarse en el interior de una cajita muy pequeña pero muy espaciosa llamada alma. Todas son distintas pero dependientes de cuestiones que pocas veces tienen explicación.
Como sea, sólo digo que te hagas cargo de la responsabilidad que te cabe.
Pero esos días de nostalgia, te diré, son necesarios; son como el aceite que suaviza las bisagras de la urgencia cotidiana, de la carrera desenfrenada del seguir, el tener, el conseguir.
La nostalgia, esa tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida, acecha cada día hasta que decide atraparte. No hay fórmulas para evitarlo. Hay que experimentarla.
En tu caso particular amiga, sé que añoras ilusiones encontradas y más tarde perdidas por tu mano. Pero (porque te conozco), puedo decirte que no tiene sentido el pesar. Conozco que hiciste lo que creías era lo correcto, y a pesar de la sorpresa del engaño, como dicen, el tiempo todo lo cura.
No sufras regodeándote en dolores pasados, ten presente al amor por el que sufres como el mejor de los recuerdos. Puedo asegurarte (he hablado con él alguna noche), que no hay rencores, ni malos recuerdos.
La deuda de promesas incumplidas se ha limpiado. No habrá nunca reclamos. Porque ha pesar de haberlo sufrido, también adornas con tu recuerdo su selección de vivencias que valieron la pena.
Para ti S.T