dulcinista
Poeta veterano en el Portal
El adolescente contempla el milagro,
la maravilla. Una a una
las hojas a la tierra caen
amarillentas y secas, sin vida casi.
El invierno traerá nieves y heladas,
viento en el bosque
y en la chimenea fuego.
Y aunque él aún no lo sepa,
también a Lucía,
la amiga de su madre,
devoradora de niños,
dedos de seda, labios de fuego;
Lucía perfumando las sábanas,
Lucía gimiendo, Lucía que dice:
Pon aquí tu lengua, es un secreto,
que nadie lo sepa o irás al infierno;
Lucía la cálida mujer que vuelve
para abrigarme en este frío noviembre.
Eladio Parreño Elías
23-Noviembre-2003