Lírico.
Exp..
Para María
María, la más sabia, la primera
de todas las doncellas, la alegría
rondándome, la estrella que me guía
hacia su cielo pálido, sincera.
María, a veces blanca sementera,
a veces amarilla, a veces día
sin noche ni memoria ni la harpía
del tiempo. Dueña mía. Verdadera.
María, como el pulso con que insiste
prestigio armonizado en tu latido;
perfecta senectud de cuanto existe.
María, luz sin sombra, ser, sentido.
María, ave de música que embiste
mi amor. Adiós. Perdóname el olvido.
María, la más sabia, la primera
de todas las doncellas, la alegría
rondándome, la estrella que me guía
hacia su cielo pálido, sincera.
María, a veces blanca sementera,
a veces amarilla, a veces día
sin noche ni memoria ni la harpía
del tiempo. Dueña mía. Verdadera.
María, como el pulso con que insiste
prestigio armonizado en tu latido;
perfecta senectud de cuanto existe.
María, luz sin sombra, ser, sentido.
María, ave de música que embiste
mi amor. Adiós. Perdóname el olvido.