¿Para qué?

Francisco Lechuga Mejia

Poeta que no puede vivir sin el portal
¿Para qué?
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Ha pasado el tiempo de las tardes radiantes en que compartimos la almohada, sueños, labios y cuerpo, tardes en las que nunca necesité más abrigo que no fuera tu aliento, ni más alimento ni agua que no fuera tu palabra.
Se han ido empolvando los rincones de la sala, las cortinas, el juego de te y el de las idas y encontradas que azuzaba la hoguera de las reconciliaciones. Tus caricias sobre mi árida piel apenas son un esbozo de cariño que se niegan a morir de jabón y burbujas, pero a las que no les auguro un futuro muy largo. El cabello ahora es apenas un tenue recuerdo negro entre el polvo de las zozobras que lo está dejando tan lacio y tan blanco que ya da pena peinarlo.

Aun te sigo escribiendo cuando la luz del entendimiento me lo permite y ya no te veo con ojos de enamorado, cuando te veo con todos tus defectos y sé que te escogí como un buen pretexto para vivir de la vida enamorado. Aun sigo firmando con esas absurdas notas que a pesar de todo siempre me remiten a aquella tarde en la que escribí sobre tu piel lo que hasta ahora me sabe al mas bello de los escritos, pero que se va muriendo letra a letra como gota a gota se te fue borrando debajo de la ducha, ¡ah! que blanca se miraba esa tarde tu piel de leche con tropezones de lunares y luceros que semejaban migajas de pan de caja. Tu mirada, tu mirada de mar en calma sigue en mi mente intacta, sigo navegando en ella hasta que el horizonte cae haciéndole un guiño de complicidad a la noche en la que después sin miedo ni piedad quemo de nuevo las naves.

Estoy seguro que allá en el mal cobijo de tu distancia de cuando en cuando me piensas y sientes que eso basta para que aquí, en el lado izquierdo de mis angustias yo sepa que me extrañas, estoy seguro que hay mañanas en las que te haces el firme propósito de escribirme contándome como te trata la vida en tu vida, pero que después, tal vez casi de inmediato, te gana la distracción y lo dejas para mañana sin saber que esta dilación acumula días que se crecen en meses y después en los años que tengo sin verte.
Creerás que me estoy quejando nube de mis ojos, pero por el contrario, te escribo para no desahuciarme y faltar a mi palabra de quererte por siempre, para que sepas que sigo teniendo el coraje de mantenerme sólo con la fe que te tengo, que sigues siendo mi oración y mi credo y que te espero aunque solo regreses para decirme que he vivido inmerso en un sueño y poder responderte, que si eso es cierto entonces, despertar, ¿para qué?...

Gayo 14.10.11 en una tarde de claro entendimiento, sintiendo como en la piel el paso del viento va dejando el cabello erizado.

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Última edición por un moderador:
Para qué despertar es cierto, aunque Machado decía que después del vivir y el soñar, lo mejor es el despertar.

Saludines amigo y gracias por su buena prosa, aunque casi nadie lee las prosas, como ve.
 
¿Para qué?
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Ha pasado el tiempo de las tardes radiantes en que compartimos la almohada, sueños, labios y cuerpo, tardes en las que nunca necesité más abrigo que no fuera tu aliento, ni más alimento ni agua que no fuera tu palabra.
Se han ido empolvando los rincones de la sala, las cortinas, el juego de te y el de las idas y encontradas que azuzaba la hoguera de las reconciliaciones. Tus caricias sobre mi árida piel apenas son un esbozo de cariño que se niegan a morir de jabón y burbujas, pero a las que no les auguro un futuro muy largo. El cabello ahora es apenas un tenue recuerdo negro entre el polvo de las zozobras que lo está dejando tan lacio y tan blanco que ya da pena peinarlo.

Aun te sigo escribiendo cuando la luz del entendimiento me lo permite y ya no te veo con ojos de enamorado, cuando te veo con todos tus defectos y sé que te escogí como un buen pretexto para vivir de la vida enamorado. Aun sigo firmando con esas absurdas notas que a pesar de todo siempre me remiten a aquella tarde en la que escribí sobre tu piel lo que hasta ahora me sabe al mas bello de los escritos, pero que se va muriendo letra a letra como gota a gota se te fue borrando debajo de la ducha, ¡ah! que blanca se miraba esa tarde tu piel de leche con tropezones de lunares y luceros que semejaban migajas de pan de caja. Tu mirada, tu mirada de mar en calma sigue en mi mente intacta, sigo navegando en ella hasta que el horizonte cae haciéndole un guiño de complicidad a la noche en la que después sin miedo ni piedad quemo de nuevo las naves.

Estoy seguro que allá en el mal cobijo de tu distancia de cuando en cuando me piensas y sientes que eso basta para que aquí, en el lado izquierdo de mis angustias yo sepa que me extrañas, estoy seguro que hay mañanas en las que te haces el firme propósito de escribirme contándome como te trata la vida en tu vida, pero que después, tal vez casi de inmediato, te gana la distracción y lo dejas para mañana sin saber que esta dilación acumula días que se crecen en meses y después en los años que tengo sin verte.
Creerás que me estoy quejando nube de mis ojos, pero por el contrario, te escribo para no desahuciarme y faltar a mi palabra de quererte por siempre, para que sepas que sigo teniendo el coraje de mantenerme sólo con la fe que te tengo, que sigues siendo mi oración y mi credo y que te espero aunque solo regreses para decirme que he vivido inmerso en un sueño y poder responderte, que si eso es cierto entonces, despertar, ¿para qué?...

Gayo 14.10.11 en una tarde de claro entendimiento, sintiendo como en la piel el paso del viento va dejando el cabello erizado.

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Sr. Gayo
A veces si que no da ganas de despertar
- a mi me da rabia- quiero seguir soñando
pero hay que despertar y seguir en la añoranza cotidiana
Mis estrellas y cariños
Ana
 
Ay senor Gayo, que bonito escribe ud!! éste le quedó de pelos, estoy por declararme su fans numero 1 ... Estrellitas y mi cariño.
¿Para qué?
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Ha pasado el tiempo de las tardes radiantes en que compartimos la almohada, sueños, labios y cuerpo, tardes en las que nunca necesité más abrigo que no fuera tu aliento, ni más alimento ni agua que no fuera tu palabra.
Se han ido empolvando los rincones de la sala, las cortinas, el juego de te y el de las idas y encontradas que azuzaba la hoguera de las reconciliaciones. Tus caricias sobre mi árida piel apenas son un esbozo de cariño que se niegan a morir de jabón y burbujas, pero a las que no les auguro un futuro muy largo. El cabello ahora es apenas un tenue recuerdo negro entre el polvo de las zozobras que lo está dejando tan lacio y tan blanco que ya da pena peinarlo.

Aun te sigo escribiendo cuando la luz del entendimiento me lo permite y ya no te veo con ojos de enamorado, cuando te veo con todos tus defectos y sé que te escogí como un buen pretexto para vivir de la vida enamorado. Aun sigo firmando con esas absurdas notas que a pesar de todo siempre me remiten a aquella tarde en la que escribí sobre tu piel lo que hasta ahora me sabe al mas bello de los escritos, pero que se va muriendo letra a letra como gota a gota se te fue borrando debajo de la ducha, ¡ah! que blanca se miraba esa tarde tu piel de leche con tropezones de lunares y luceros que semejaban migajas de pan de caja. Tu mirada, tu mirada de mar en calma sigue en mi mente intacta, sigo navegando en ella hasta que el horizonte cae haciéndole un guiño de complicidad a la noche en la que después sin miedo ni piedad quemo de nuevo las naves.

Estoy seguro que allá en el mal cobijo de tu distancia de cuando en cuando me piensas y sientes que eso basta para que aquí, en el lado izquierdo de mis angustias yo sepa que me extrañas, estoy seguro que hay mañanas en las que te haces el firme propósito de escribirme contándome como te trata la vida en tu vida, pero que después, tal vez casi de inmediato, te gana la distracción y lo dejas para mañana sin saber que esta dilación acumula días que se crecen en meses y después en los años que tengo sin verte.
Creerás que me estoy quejando nube de mis ojos, pero por el contrario, te escribo para no desahuciarme y faltar a mi palabra de quererte por siempre, para que sepas que sigo teniendo el coraje de mantenerme sólo con la fe que te tengo, que sigues siendo mi oración y mi credo y que te espero aunque solo regreses para decirme que he vivido inmerso en un sueño y poder responderte, que si eso es cierto entonces, despertar, ¿para qué?...

Gayo 14.10.11 en una tarde de claro entendimiento, sintiendo como en la piel el paso del viento va dejando el cabello erizado.

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