capinacho
Poeta recién llegado
Haciendo movimientos laberínticos en mi cabeza,
buscaba la pregunta inconclusa
"¿Para qué?" encontró mi mente confusa
que luchaba por no perder la entereza.
"Existe en el mundo", me decía, "la vida"
"Complejo urdimbre de monotonía"
"Nacer, crecer, morir en armonía"
"¿Para qué?" se preguntaba mi mente aturdida.
Una hormiga me despertó de la abstracción
con sus mandíbulas provocó un dolor somático
enfurecido pretendí desaparecer al insecto antipático
"¿Para qué?" dijo mi mente con obstinación.
Me coloqué en una rama más alta y robusta,
mi vista aguda observaba el horizonte,
Era el primero que despertaba en el monte
al oír de mi cabeza la pregunta injusta.
Las urracas no pensamos tanto en la existencia
vivimos cumpliendo el nicho que nos tocó vivir
cazador o presa, siempre tratando de existir,
jamás había escuchado la voz de mi conciencia.
Miré mi cuerpo y mi rededor
¡Cosa curiosa, era como volver a nacer!
Mi mundo había cambiado al parecer
y me había convertido en pensador.
Todo por aquella pregunta vertiginosa
que me hice en esta alborada
tratando de explicar para qué respiraba
"¿Para qué?" dije en voz baja y misteriosa.
buscaba la pregunta inconclusa
"¿Para qué?" encontró mi mente confusa
que luchaba por no perder la entereza.
"Existe en el mundo", me decía, "la vida"
"Complejo urdimbre de monotonía"
"Nacer, crecer, morir en armonía"
"¿Para qué?" se preguntaba mi mente aturdida.
Una hormiga me despertó de la abstracción
con sus mandíbulas provocó un dolor somático
enfurecido pretendí desaparecer al insecto antipático
"¿Para qué?" dijo mi mente con obstinación.
Me coloqué en una rama más alta y robusta,
mi vista aguda observaba el horizonte,
Era el primero que despertaba en el monte
al oír de mi cabeza la pregunta injusta.
Las urracas no pensamos tanto en la existencia
vivimos cumpliendo el nicho que nos tocó vivir
cazador o presa, siempre tratando de existir,
jamás había escuchado la voz de mi conciencia.
Miré mi cuerpo y mi rededor
¡Cosa curiosa, era como volver a nacer!
Mi mundo había cambiado al parecer
y me había convertido en pensador.
Todo por aquella pregunta vertiginosa
que me hice en esta alborada
tratando de explicar para qué respiraba
"¿Para qué?" dije en voz baja y misteriosa.