¿Para quién mis escritos, su lectura
los de ayer, los de hoy, los de mañana,
¿para quién la palabra donde emana
el inmenso caudal de mi ternura?
De un inocente amor y su frescura
la letra temblorosa que se afana
en cuidadoso trazo que engalana
la candente pasión en su premura.
En tardes de amargas soledades,
poemas por el llanto desteñidos,
clamaban vivamente libertades...
Y fue aquél poemario sin sentido,
vacío, bacanal de vanidades,
cenizas de ideales extinguidos.
Mis versos renacidos,
serán la voz de la naturaleza
que libera mi mente de maleza.
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