Son para siempre los recuerdos blancos.
Los mismos que giraban carruseles,
alcanzaban estrellas sobre zancos,
recorrían el mundo en mini rieles.
En equilibrio sobre viejos bancos,
columpios, balancines, los cuarteles.
Con un caudal de niños por sus flancos
un tobogán perdía sus pasteles.
Ni pensar que tu ropa un día cuadres
bañada por los pelos de tu gato.
Tu perro sueña con que al fin le ladres.
La pausa por el nudo en el zapato
con la mirada atenta de tus padres.
una tarde en el parque, solo un rato.
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