Poetakz
Poeta recién llegado
Si Silvia llora, quiero estar ahí,
no para consolarla, ni para contenerla,
mucho menos para que se sienta mejor;
sino simplemente para que comparta
su dolor conmigo, que sea nuestra pena.
Si Silvia ríe, quiero estar ahí,
no sólo para alabar su risa, ni para reír con ella,
mucho menos para incluirme en su alegría;
sino llanamente para grabar ese instante
y luego evocarlo en su tristeza.
Si Silvia calla, quiero estar ahí,
no para charlar, ni para cuestionarla,
mucho menos para querer que hable;
sino simplemente para escuchar
sus razones en silencio, sin bullicio.
Si Silvia me recuerda, estaré aquí,
no sólo esperándola, ni deseando que venga,
mucho menos desesperado ante su ausencia;
sino convencido, seguro y confiado
de que ella vendrá.
no para consolarla, ni para contenerla,
mucho menos para que se sienta mejor;
sino simplemente para que comparta
su dolor conmigo, que sea nuestra pena.
Si Silvia ríe, quiero estar ahí,
no sólo para alabar su risa, ni para reír con ella,
mucho menos para incluirme en su alegría;
sino llanamente para grabar ese instante
y luego evocarlo en su tristeza.
Si Silvia calla, quiero estar ahí,
no para charlar, ni para cuestionarla,
mucho menos para querer que hable;
sino simplemente para escuchar
sus razones en silencio, sin bullicio.
Si Silvia me recuerda, estaré aquí,
no sólo esperándola, ni deseando que venga,
mucho menos desesperado ante su ausencia;
sino convencido, seguro y confiado
de que ella vendrá.
Última edición: