marianella
Poeta que considera el portal su segunda casa
He de irme aquí y hasta el cielo
cuando tu noche pronuncie mi nombre,
cuando las alas violentas y heridas busquen mis besos,
crueles divinidades que cuelgan de mi boca.
Es cierto que la aventura de una noche no colma
la paciencia de un cuerpo desvanecido,
cierto cuando la duda intrusa oculta
el manifiesto perfecto de un amor entre nosotros.
Más, sería opulento el desorden que me traes
cuando enciende el pensamiento la lujuria,
cuando el desborde incomoda las ropas en uso,
y revolotea el cuerpo puro lleno de tu ímpetu.
Para derrocharme entre sábanas y aliento,
encontrarle al paladar el goce de tus suspiros ungidos,
atraparte con la codicia de mis delirios
y devorarte amante en la pasión que nos desboca.
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cuando tu noche pronuncie mi nombre,
cuando las alas violentas y heridas busquen mis besos,
crueles divinidades que cuelgan de mi boca.
Es cierto que la aventura de una noche no colma
la paciencia de un cuerpo desvanecido,
cierto cuando la duda intrusa oculta
el manifiesto perfecto de un amor entre nosotros.
Más, sería opulento el desorden que me traes
cuando enciende el pensamiento la lujuria,
cuando el desborde incomoda las ropas en uso,
y revolotea el cuerpo puro lleno de tu ímpetu.
Para derrocharme entre sábanas y aliento,
encontrarle al paladar el goce de tus suspiros ungidos,
atraparte con la codicia de mis delirios
y devorarte amante en la pasión que nos desboca.
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