Para todos nuestros muertos...

allix

Poeta fiel al portal
Me desespero ante la desesperanza de cada lágrima derramada,
mi corazón se oprime con cada muerte.

Me quedo impávida ante la inequidad,
porque es algo que duele, con cada óbito silencioso,
sufro y tengo el corazón roto al igual que muchos,
porque todas las muertes, son nuestro fenecer,
somos un país en duelo, atravesado por la desigualdad, por el dolor,
que nos une pero aún no nos transforma,
somos peruanos llorando por nuestros hermanos.

El dolor para muchos es ingente y el miedo permanente,
estamos acá, valientes con los ojos llorosos y el corazón roto,
con la miseria entre las manos, con la mirada tierna,
aún sollozando, en medio de las calles frías y el amargo recuerdo.

Duele cada muerte como propia, duele la muerte, desolla,
da impotencia, mata la angustia,
pero más mata la corrupción, codicia y angurria,
tan endeble nuestro sistema de salud,
tantas muertes y aún así los entes privados te endeudan de por vida
por querer salvar a tu familia.

En los hospitales públicos colapsados
se apiñan los cadáveres hermanos, lágrimas calientes sollozan,
eco del grito al cielo y suplica muda en tierra ajena que la CONFIEP maneja.

Y duele porque tiene que dolernos,
tanto horror y padecimiento,
tenemos el corazón medio infartado,
tan roto por tanto engaño y promesas de progreso,
que solo ha sido para unos cuantos.

Queremos acción inmediata, luchemos por NO ver en el futuro tanta desgracia,
que el grito del pueblo no te sea ajeno,
grita con nosotros, te lo ruego,
grita que se reactiven ya nuestros derechos
la gente se está muriendo más de 19 000, 50 000 muertos
los pueblos originarios se están muriendo,
estado etnocida, ecocida,
el mundo se está muriendo y solo se piensa en reactivar la minería, economía...

Cada alma que se nos va es irreparable, inolvidable,
que estas muertes, NUESTRAS MUERTES, no sean en vano hermano(a), grita con euforia
con zozobra que estas muertes NO SEAN EN VANO.

Largas y gélidas noches al lado de tu ser amado,
cara pálida, dedos entrecruzados, plegarias mudas,
cuantas lágrimas ya han costado.

Sigue muriendo la gente más vulnerable,
70% de economía informal, día a día a ganar el pan,
años de minería y extractivismo que solo han dejado la sangre envenenada,
los ríos contaminados, ni más comida, ni más servicios,
solo privilegio y beneficios para los más ricos.

Represión y violencia,
arrancar lo nuestro y adoptar lo ajeno,
BASTA grita hermano y hermana, grita con todo el alma,
basta de racismo, centralismo neoliberal, BASTA.

El Perú NO es Lima,
y la plata no representa NADA
si no hay salud, ni servicios básicos, ni derechos humanos.

La vida no se negocia por el sucio dinero, que se queda
en los bolsillos millonarios de algunos mal llamados peruanos.

BASTA YA grita, hermano, hermana, con tono de protesta,
porque este poema, este poema, se hizo para protestar en esta pandemia,
con los ojos llorosos, con el corazón roto,
para clamar el dolor que llevamos enquistado desde que se dijo: "hagamos patria
vendiendo nuestros recursos, y comprando el producto envasado",
desde que nos metieron la supremacía de lo “blanco occidental” como engaño.

BASTA y que se unan nuestras almas en el dolor que nos desborda y colma,
BASTA.

Le dedico este poema a todos los peruanos, que bajo la misma piel, estamos sufriendo
el dolor desencarnado por tantas muertes injustas.
 
Última edición:
Un clamor que se eleva hasta el cielo. Sentido poema nos comparte, a veces las lágrimas desgarran el alma. Un abrazo a su corazón. Saludos!
 

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