Fue difícil olvidarme aquel septiembre
en el que todas las rubias parecían tener tu nombre
que entre nosotros
no solo estaban de por medio
ese par de canciones de los Beatles
tus neuronas
mi decepción
y esa montaña desde la que cada día, nos despedíamos de algún Sísifo
sino que también
quedaban los molinos que heredamos
los sueños de esperar la marea con otras aguas dentro
y el capricho de sabernos eternos
con 16 años.
Hoy
a pesar de los bombardeos que vemos en alta definición
de tus divorcios
y mis veinte cervezas de más
tengo ganas de contarte
como si no hubieran pasado diez años
como si yo no le hubiese pagado a otras rubias
por tres minutos de amor eterno
como si tú aun me recordaras
que sencillamente
estoy harto
de soñarte.
en el que todas las rubias parecían tener tu nombre
que entre nosotros
no solo estaban de por medio
ese par de canciones de los Beatles
tus neuronas
mi decepción
y esa montaña desde la que cada día, nos despedíamos de algún Sísifo
sino que también
quedaban los molinos que heredamos
los sueños de esperar la marea con otras aguas dentro
y el capricho de sabernos eternos
con 16 años.
Hoy
a pesar de los bombardeos que vemos en alta definición
de tus divorcios
y mis veinte cervezas de más
tengo ganas de contarte
como si no hubieran pasado diez años
como si yo no le hubiese pagado a otras rubias
por tres minutos de amor eterno
como si tú aun me recordaras
que sencillamente
estoy harto
de soñarte.