Nommo
Poeta veterano en el portal
He encontrado una aguja, en un pajar.
¿ Qué puedo hacer ? ¿ A ti te lo voy a contar ?
No se lo confesé a la Guardia Civil.
Dionisio de ojos estrábicos, en el furgón blindado
se marchó.
¡ Rumbo a Brasil ! Y entonces, toda mi fortuna prestada,
derroché, como hijo pródigo.
Dado que España es una, grande y libre.
¡ Cara al Sol, con la camisa nueva !
Solemnes descendientes de Adán y Eva.
Juntos, como hermanos...
Miembros de una Iglesia.
Vamos caminando, al encuentro del Señor...
Y el Señor estaba en la playa de Ipanema.
Menudas nenas. Qué cuerpazos.
Todas espléndidas, rellenas de yogur.
Pero hete aquí que me descubren.
Mi rastro, en los senderos fiscales.
Mis cuentas saldadas, de modo fraudulento.
¡ Captúrenme ! Concupiscencia del concubinato,
y embarcaciones de lujo, y de recreo.
El Puerto, las mulatas, carnavales...
Guardaespaldas, séquito, Champagne francés.
¡ No lo aguanto más ! Volveré por voluntad propia.
Y es que la mucha Felicidad, provoca traumas...
¿ Cómo lo ves ? Como lo oyes.
Un dispendio tal que dinamita
los quince años. La edad de la niña bonita.
Y quince años tiene mi Amor...
No volveré a hacerlo. ¡ Señor, no, señor !
¿ Qué puedo hacer ? ¿ A ti te lo voy a contar ?
No se lo confesé a la Guardia Civil.
Dionisio de ojos estrábicos, en el furgón blindado
se marchó.
¡ Rumbo a Brasil ! Y entonces, toda mi fortuna prestada,
derroché, como hijo pródigo.
Dado que España es una, grande y libre.
¡ Cara al Sol, con la camisa nueva !
Solemnes descendientes de Adán y Eva.
Juntos, como hermanos...
Miembros de una Iglesia.
Vamos caminando, al encuentro del Señor...
Y el Señor estaba en la playa de Ipanema.
Menudas nenas. Qué cuerpazos.
Todas espléndidas, rellenas de yogur.
Pero hete aquí que me descubren.
Mi rastro, en los senderos fiscales.
Mis cuentas saldadas, de modo fraudulento.
¡ Captúrenme ! Concupiscencia del concubinato,
y embarcaciones de lujo, y de recreo.
El Puerto, las mulatas, carnavales...
Guardaespaldas, séquito, Champagne francés.
¡ No lo aguanto más ! Volveré por voluntad propia.
Y es que la mucha Felicidad, provoca traumas...
¿ Cómo lo ves ? Como lo oyes.
Un dispendio tal que dinamita
los quince años. La edad de la niña bonita.
Y quince años tiene mi Amor...
No volveré a hacerlo. ¡ Señor, no, señor !
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