danie
solo un pensamiento...
La lluvia es una metáfora dentro de otra, una gran parábola.
Tú lo sabes, pero no se lo dices a nadie.
Si llueve se moja y hunde la tierra, se cae el cielo,
la tristeza de Dios corre como un río turbio, mezcla
de toboganes de barro, calzadas, testigos que nada atestiguan,
faros sin vigías, envidias, desmanes, tratados y porvenires.
La lluvia intensa
con su fetiche de aroma a carne y huesos frescos
interrumpe el sueño, golpea y derriba tu puerta,
se arrastra y cuela hasta estancarse
dentro de tu cama, debajo de las sábanas
para humedecer el pecho, los latidos, la respiración profunda y pausada.
Y el amor, ese que luego le quitamos la venda de los ojos
y lo sacamos a secar al sol, en las horas resecas
sólo le queda contar los rodeos de la muerte.
Tú lo sabes, pero no se lo dices a nadie.
Si llueve se moja y hunde la tierra, se cae el cielo,
la tristeza de Dios corre como un río turbio, mezcla
de toboganes de barro, calzadas, testigos que nada atestiguan,
faros sin vigías, envidias, desmanes, tratados y porvenires.
La lluvia intensa
con su fetiche de aroma a carne y huesos frescos
interrumpe el sueño, golpea y derriba tu puerta,
se arrastra y cuela hasta estancarse
dentro de tu cama, debajo de las sábanas
para humedecer el pecho, los latidos, la respiración profunda y pausada.
Y el amor, ese que luego le quitamos la venda de los ojos
y lo sacamos a secar al sol, en las horas resecas
sólo le queda contar los rodeos de la muerte.
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