Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Páramo mágico
En la aridez del páramo, el sol
convoca la lluvia.
Renace el río, hace vibrar
las rocas;
su eco profundo... despierta
los que duermen.
Al humedal festivo regresan
las libélulas,
renacuajos y alevines juegan
para crecer;
el bosque alado levanta vuelo,
cantan las aves,
los pichones ávidos degluten
maná del viento, abejas,
aves y mariposas trazan
mágicos lienzos,
el páramo estrena floresta,
abriga el suelo,
como derrame de vida
cae a racimos la esperanza,
se posa sobre los sueños
verdes, germinan nuevas
razones y semillas
para creer que lo perdido
en cada ocaso,
puede volver a ser la vida
diversa que se fue.
En la aridez del páramo, el sol
convoca la lluvia.
Renace el río, hace vibrar
las rocas;
su eco profundo... despierta
los que duermen.
Al humedal festivo regresan
las libélulas,
renacuajos y alevines juegan
para crecer;
el bosque alado levanta vuelo,
cantan las aves,
los pichones ávidos degluten
maná del viento, abejas,
aves y mariposas trazan
mágicos lienzos,
el páramo estrena floresta,
abriga el suelo,
como derrame de vida
cae a racimos la esperanza,
se posa sobre los sueños
verdes, germinan nuevas
razones y semillas
para creer que lo perdido
en cada ocaso,
puede volver a ser la vida
diversa que se fue.