ojicafes
Poeta que considera el portal su segunda casa
Paranoia.
Sobre la intransigencia del pensamiento
se engarzan impuros deseos.
La lucidez se oscurece ante tanta brillantes.
Sobre la roca sucumben las flechas
la abertura de una espada ya está hecha.
Con los dardos en flor se clava el alma.
¿No ves que sangra el corazón ya muerto?
Ennegrece el verdor pinceladas necias.
Inmolada sucumbe la flecha.
En el fango la llama no progresa.
Socava de las venas el fuego que te quema,
vendimia y derrama las cenizas
cultivadas con semillas según la luna,
dale el tiempo a que germine y que florezca.
Al llamado las campanas retumban.
En las lides me enfrento a pecho abierto
doblegado, sin resistencia, con las manos atadas.
En el vacío tus pasos no dejan huella,
se ausenta el eco de tu voz,
no hay ni destellos titubeantes
solo la bandera de la noche ondea.
Mantén humedecido los labios si alguien te espera.
El rocío en flor con el sol... se evapora.
Aferrado a la paranoia de la porfía,
se ensombrece el alma, libérate de sus garras,
no rompas el hilo invisible de la cordura,
sin amor nada perdura.
Geber Humberto Pérez Ulín.