Dertodesking
Poeta recién llegado
Mis padres conversan cuando
comemos. Hablan de que un constructor
y el director de una caja de ahorros se arruinaron
por culpa de las máquinas tragaperras.
Con miradas inquisitivas
me advierten del peligro
que hay en el juego y en las apuestas.
Yo no digo nada. Estoy
concentrado en masticar.
Mientras mis padres siguen charlando
acerca del mismo tema, pienso
en una analogía: parásitos y
colaboradores estatales;
trato de compartirla con
ellos en cuanto
tengo la ocasión:
«Me he dado cuenta de una cosa, y es que el
Gobierno se puso pesado con eso del 'juego
responsable' cuando empezaron a aparecer
negocios como casinos on-line, webs de casas
de apuestas, y esas cosas. Creo que es porque
esas empresas no le dan dinero al Estado,
y es ahí cuando algunos ludópatas tocan los huevos,
cuando dejan de ser colaboradores estatales
para convertirse en parásitos».
Tras exponer mi idea, mi madre
me da la razón, pero mi padre
y yo discutimos:
«El Estado, mediante la lotería,
recauda fondos para financiar
organizaciones que ayudan a
ludópatas»; eso es lo que recuerdo
de lo que me dijo. No seguí discutiendo
porque estaba cansado y, total, tampoco le
faltaba razón.
Aún así sigo encontrando grotesco que
los anuncios de la ONCE y de las
Apuestas del Estado se puedan emitir
a cualquier hora, mientras que
los anuncios televisivos de casas de
apuestas y juegos de azar on-line solo se puedan
emitir desde la una de la madrugada hasta las cinco.
¡No me jodas! ¡Si
son lo mismo!
Me retracto. Creo que mi padre no
tenía razón. Todo es siempre por
el puto dinero.
comemos. Hablan de que un constructor
y el director de una caja de ahorros se arruinaron
por culpa de las máquinas tragaperras.
Con miradas inquisitivas
me advierten del peligro
que hay en el juego y en las apuestas.
Yo no digo nada. Estoy
concentrado en masticar.
Mientras mis padres siguen charlando
acerca del mismo tema, pienso
en una analogía: parásitos y
colaboradores estatales;
trato de compartirla con
ellos en cuanto
tengo la ocasión:
«Me he dado cuenta de una cosa, y es que el
Gobierno se puso pesado con eso del 'juego
responsable' cuando empezaron a aparecer
negocios como casinos on-line, webs de casas
de apuestas, y esas cosas. Creo que es porque
esas empresas no le dan dinero al Estado,
y es ahí cuando algunos ludópatas tocan los huevos,
cuando dejan de ser colaboradores estatales
para convertirse en parásitos».
Tras exponer mi idea, mi madre
me da la razón, pero mi padre
y yo discutimos:
«El Estado, mediante la lotería,
recauda fondos para financiar
organizaciones que ayudan a
ludópatas»; eso es lo que recuerdo
de lo que me dijo. No seguí discutiendo
porque estaba cansado y, total, tampoco le
faltaba razón.
Aún así sigo encontrando grotesco que
los anuncios de la ONCE y de las
Apuestas del Estado se puedan emitir
a cualquier hora, mientras que
los anuncios televisivos de casas de
apuestas y juegos de azar on-line solo se puedan
emitir desde la una de la madrugada hasta las cinco.
¡No me jodas! ¡Si
son lo mismo!
Me retracto. Creo que mi padre no
tenía razón. Todo es siempre por
el puto dinero.