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Encargados de defender a la
pulida humedad que al ojo
cubre, (última muralla), ante la llegada de
los traidores y afilados
perfumes, que desde el cincelado y
marchito vacío viajan, para allí,
deshacerse de los suspiros, con los
que engañar e invadir pretenden
a nuestras miradas.
Encargados de defender a la
pulida humedad que al ojo
cubre, (última muralla), ante la llegada de
los traidores y afilados
perfumes, que desde el cincelado y
marchito vacío viajan, para allí,
deshacerse de los suspiros, con los
que engañar e invadir pretenden
a nuestras miradas.