hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
Puestos a repartirnos
los recuerdos de este amor fallido:
Quédate tú con la luna
que a la orilla de aquél río
nos robamos esa noche
en que arranqué tu vestido.
Yo, me llevaré tu gemido,
ese sonido candente
que exhalaste el primer día
que explotaron nuestros sentidos.
Llévate tú las canciones
que a la sombra del nogal
entonábamos en casa,
cuando eras tú la guitarra
y mis manos siempre ansiosas
te hacían vibrar en notas
nunca jamás escuchadas.
Yo, me llevaré tus temores;
contigo irán mis alegrías,
mis ardores
mi osadía,
esa que me permitió
decir: ¡te amo!, un día.
Quizás no nos merecíamos
tener lo que hemos tenido,
como sea, ya es tarde,
¡cada cuál por su camino!
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