Almudena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Alargaban las alas ofertando sus plumas
en la inmarcesible bacanal que envuelve
y endulza.
Y en la sinartrosis de sus oquedades,
plácidos y engordados
escarlata embutida en naranja
pusilánime y ancestral,
aplaudían ebrios.
Fosilizados en hielo,
vástagos de la sombra del refinamiento.
Enmarañando los pliegues cristalinos
del alma
tejían con fibras de plata
asonancias atronadoras;
osteogénesis mental
que se extiende cual marabunta
en el inmaculado tapiz de los ojos dormidos.
Así se olvida la simpleza,
belleza natural de la inmanencia
humana,
donde la "a" es la primera letra
del alfabeto latino,
y el beso
el primer paso al desamor.
Dedicado a:
Hay grupos, generalmente cerrados de personas ( y con ello no hablo de la gran mayoría, amigos asertivos, comunicativos con la loable cualidad del amor y el ánimo y los que a la par nos gusta amar y animar), sino de otros con los que a veces nos topamos. Subidos en la cátedra de su conocimiento olvidan cosas básicas e inmanentes como la simpleza que se desprende de una bella mirada, el silencio que compartido no pretende sino unir dos almas; y en esa tesitura tan solo saben mirar su ombligo y el de los que lo tienen igual de redontito y colocado. Me quedo con los de las miradas y el silencio, tal vez porque lo mío sea la lírica.
A titulo informativo, nadie de cuantos compartimos este espacio.
en la inmarcesible bacanal que envuelve
y endulza.
Y en la sinartrosis de sus oquedades,
plácidos y engordados
escarlata embutida en naranja
pusilánime y ancestral,
aplaudían ebrios.
Fosilizados en hielo,
vástagos de la sombra del refinamiento.
Enmarañando los pliegues cristalinos
del alma
tejían con fibras de plata
asonancias atronadoras;
osteogénesis mental
que se extiende cual marabunta
en el inmaculado tapiz de los ojos dormidos.
Así se olvida la simpleza,
belleza natural de la inmanencia
humana,
donde la "a" es la primera letra
del alfabeto latino,
y el beso
el primer paso al desamor.
Dedicado a:
Hay grupos, generalmente cerrados de personas ( y con ello no hablo de la gran mayoría, amigos asertivos, comunicativos con la loable cualidad del amor y el ánimo y los que a la par nos gusta amar y animar), sino de otros con los que a veces nos topamos. Subidos en la cátedra de su conocimiento olvidan cosas básicas e inmanentes como la simpleza que se desprende de una bella mirada, el silencio que compartido no pretende sino unir dos almas; y en esa tesitura tan solo saben mirar su ombligo y el de los que lo tienen igual de redontito y colocado. Me quedo con los de las miradas y el silencio, tal vez porque lo mío sea la lírica.
A titulo informativo, nadie de cuantos compartimos este espacio.
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