Lirae
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sigo andando por una partitura sin notas,
por un camino con trozos de lunas rotas,
pisando cristales de estrellas.
Mis pies, no obstante ya no sangran,
están cicatrizados de espanto.
Ellos intentan hallarme al doblar cualquier esquina.
¿Dónde estás alma que nos arrastras? Me gritan.
Mas yo me siento como en pedazos,
en trocitos como de un espejo fragmentado.
En los que en cada añico me reflejo,
y no logro hacer de mi una sola pieza,
una sola figura.
No consigo acariciar mi piel y quererla.
Sigo maltratando cada parte rota,
como si fuera culpable del destrozo de mi alma en pena.
¡Tú no sirves! ¡Tú tampoco! ¡Nada es bueno!
Ninguna parte de mí hallo digna.
Me he convertido en un sepulcro andante, fétido.
En una fosa de huesos que no han sido ungidos con nardo para el viaje.
Donde nadie deposita flores,
donde las lágrimas se convirtieron en sal hace mucho...
Una estatua mohosa,
que solo la lluvia alimenta por compasión.
Mas no quiero rendirme,
ni a la sal de las lágrimas que me inmunizan del dolor,
ni al barro que me ensucia y me cubre de las miradas del sol,
ni al cristal que me transparenta y me deja ver toda mi desolación.
No, no quiero rendirme...
Yo soy tierra repleta de nutrientes
Aliento que aun respira vida
Viento al que aun, visita la esperanza...
No...
no soy sólo arena muerta de desierto...
SHA.