viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si abro los ojos conoceré la vida,
el burbujear histérico de colores
que hierven inquisidores en el cáliz
rebosante de destino desconocido.
Pero ... Si abro los ojos,
tendré que despertarme.
Y me da tanto miedo el espejo,
y me duele tanto la luz.
Sé que he nacido para ser libre.
Todo lo que rodea mi sueño
me lo cuenta bajito al oído.
Saber me gasta las ganas,
envenena esta terrible adicción a respirar
y me hace el ser más cobarde
que pulula en el cabello de la tiniebla.
Es tanta la culpa que tengo,
pesa tanto esa culpa,
¡Soy tan culpable!
Que la depresión se declara escasa,
incompetente, talla pequeña, para abarcarme.
Ahora me río ... comprendo
que si todo lo hago mal,
tampoco sabré deprimirme.
Y vuelvo a reírme ...
No estoy triste ...
Sólo algo trastornado,
herido leve, suave, superficialmente
por el aliento de la locura.
Es verdad que la luz me muerde ...
Pero es tan vieja
que perdió la dentadura.
el burbujear histérico de colores
que hierven inquisidores en el cáliz
rebosante de destino desconocido.
Pero ... Si abro los ojos,
tendré que despertarme.
Y me da tanto miedo el espejo,
y me duele tanto la luz.
Sé que he nacido para ser libre.
Todo lo que rodea mi sueño
me lo cuenta bajito al oído.
Saber me gasta las ganas,
envenena esta terrible adicción a respirar
y me hace el ser más cobarde
que pulula en el cabello de la tiniebla.
Es tanta la culpa que tengo,
pesa tanto esa culpa,
¡Soy tan culpable!
Que la depresión se declara escasa,
incompetente, talla pequeña, para abarcarme.
Ahora me río ... comprendo
que si todo lo hago mal,
tampoco sabré deprimirme.
Y vuelvo a reírme ...
No estoy triste ...
Sólo algo trastornado,
herido leve, suave, superficialmente
por el aliento de la locura.
Es verdad que la luz me muerde ...
Pero es tan vieja
que perdió la dentadura.
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