Darkshade
Poeta adicto al portal
Fijo rumbo, pasa el tren tras la ventana:
mis pupilas marchan con él
hacia un lugar desconocido.
Mi oscuro sentimiento corre,
apresa, juega, escapa,
se sube al último vagón
desconfiando
porque es nulo
lo que sabe mi sufrir
del supuesto maquinista:
si es ciego o va borracho
si conduce con licencia
o si qué
Va pasando el tren, tras la ventana:
¿a cuántos pasajeros llevará?,
¿hasta dónde llegarán los fulanos en su viaje?,
¿cómo irá vestida la señora que ocupa el puesto seis?,
¿será señora quien ocupe el puesto seis?
Desconozco tantas cosas de la vida
que el saber me nace amargo entre los dientes.
Enciendo el último cigarro de la caja,
entre humo
la existencia baja de peso.
Miro hacia el horizonte
Ha pasado el tren, tras la ventana:
sigo viendo
Han talado algunos árboles en la zona,
apenas me doy cuenta
lánguida mano del hombre,
triste acción poligonal gestando rabia en mis pulmones
¿o será la nicotina?.
Se ha ido el tren y el fijo rumbo
Yo he quedado sola, tan vacía como aquella vez: principio mío.
Regreso al mundo de los muertos,
de los que no viajamos en tren
de los que, en pleno veintiuno,
seguimos pensando que la poesía para nada
aún vale la pena.