Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una muralla a ras del suelo,
la costa sin salida al mar,
una nube que no conocía el cielo
y un soldado sin entrenamiento para matar.
Una canción sin música o letra,
una tortuga excediendo la velocidad,
ayer temprano escapaba del cementerio
un muerto al que no querían enterrar.
Una flor que no necesitaba agua o tierra,
un extraterrestre con visa y pasaporte,
alguien gritaba “pecho a tierra”
mientras jugaba a los ladrones.
Religiones que no tenían dioses de fiar,
humildes que cargaban con riquezas,
pobres almas confiadas en gobernar
las mentes en dos grandes protestas.
Pasa que a veces aunque pase nunca pasa
y aunque estemos nunca estamos para estar.
Un submarino que recorre el agua dulce
a dos metros de profundidad,
un vestido para un alma cutre
y dos besos que no se saben tocar.
Dame la mano y dime si estoy solo,
lánzame al llanto sin piedad,
ayer susurraba tu nombre en el polo
y hoy te lloro sin cesar.
Pasa que a veces aunque pase nunca pasa
y aunque estemos nunca estamos para estar.
la costa sin salida al mar,
una nube que no conocía el cielo
y un soldado sin entrenamiento para matar.
Una canción sin música o letra,
una tortuga excediendo la velocidad,
ayer temprano escapaba del cementerio
un muerto al que no querían enterrar.
Una flor que no necesitaba agua o tierra,
un extraterrestre con visa y pasaporte,
alguien gritaba “pecho a tierra”
mientras jugaba a los ladrones.
Religiones que no tenían dioses de fiar,
humildes que cargaban con riquezas,
pobres almas confiadas en gobernar
las mentes en dos grandes protestas.
Pasa que a veces aunque pase nunca pasa
y aunque estemos nunca estamos para estar.
Un submarino que recorre el agua dulce
a dos metros de profundidad,
un vestido para un alma cutre
y dos besos que no se saben tocar.
Dame la mano y dime si estoy solo,
lánzame al llanto sin piedad,
ayer susurraba tu nombre en el polo
y hoy te lloro sin cesar.
Pasa que a veces aunque pase nunca pasa
y aunque estemos nunca estamos para estar.
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