Pedro Ferreira
Poeta veterano en el portal
PASEA LA SOLEDAD
Para Adriana Lippo
apenas ilumina las rizadas
olas de la bahía. El mar se rinde.
Frío que se desliza rambla abajo,
calles casi desiertas, el fantasma
de horas más rumorosas en la urbe;
las montañas resisten frente al viento
que irreductible rompe sus renglones.
Del cielo surgen los brazos de Dios.
Un te quiero en ese papel escrito
tal vez de una mano amada lucha
contra la dejadez del pavimento.
Un niño grita para oír la tarde
el alma lo siente por la ventana.
Pasea la soledad por el frío
de la fría tarde de primavera.
Los labios secos, fríos y desnudos,
frío seco, silencio en la distancia.
Aguadulce, marzo de 2009
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