Siempreviva 1
Poeta fiel al portal
Paseando junto a la orilla.
La luna va cabalgando, llega al horizonte,
vagando hasta la playa, iluminando la arena;
bañando la bahía con una luz serena,
meciéndose en las olas con su cara radiante.
Paseando junto a la orilla nos sigue, errante;
la miramos, incapaces de sentirla ajena.
El cielo está refulgente, la noche es amena;
emerge en la lejanía un lucero brillante.
La dama de la noche se evade diligente,
dibujando en el mar su plateada melena;
al amanecer, se oye el canto de la sirena,
despuntando la alborada con su sol ardiente.
Con clamor, una gaviota da un grito rasante;
se cubre la costa, el eco en el aire resuena
reclamando el cortejo; todas van en cadena,
presidiendo la comitiva... vuela triunfante.
Siempreviva.
Todos los derechos reservados www.safecreative.
La luna va cabalgando, llega al horizonte,
vagando hasta la playa, iluminando la arena;
bañando la bahía con una luz serena,
meciéndose en las olas con su cara radiante.
Paseando junto a la orilla nos sigue, errante;
la miramos, incapaces de sentirla ajena.
El cielo está refulgente, la noche es amena;
emerge en la lejanía un lucero brillante.
La dama de la noche se evade diligente,
dibujando en el mar su plateada melena;
al amanecer, se oye el canto de la sirena,
despuntando la alborada con su sol ardiente.
Con clamor, una gaviota da un grito rasante;
se cubre la costa, el eco en el aire resuena
reclamando el cortejo; todas van en cadena,
presidiendo la comitiva... vuela triunfante.
Siempreviva.
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Última edición:
::gracias Jorge por la enseñanza de hoy; me retiro a estudiar.