GALIA SILVA GALEANO
Poeta recién llegado
Oh Dios! cuantas aves
cuanto aire perfumado
cuantos días sin ver el cielo en su cerúleo
a los ojos del común.
Estas luctuosas vestiduras sumadas
con el mutismo no son más que otro signo
de la demencia en su pletórico significado.
Advierto como la ignorancia ve a los fantasmas abrazados
a los duros epitafios, como ve al terror mofarse entre cruces de concreto,
la ignorancia teme al putrefacto y no al vivo
que está detrás delineando con un cuchillo la cavidad
más exacta para ofrendarle a la muerte otro cotidiano manjar.
Es quizá aquí, en la necrópolis donde nace una nueva conciencia,
la tierra esta cubierta en su subsuelo de entrañas descompuestas,
irónico ante la alfombra de un césped dorado por el sol y verdil por el roció de cada amanecer donde los lamentos se ahogan antes de ser escuchados.
Quizá es el lugar de las flores en el más triste fin de su misión,
donde refulgen los colores del silencio mas penoso,
donde las nubes prueban mil metamorfosis.
Sin duda es el lugar mas preciado para
beber del néctar que destilan las palabras cuando
se aglutinan y litigan su supremacía, y es cuando
nada parece explicarse
cuanto aire perfumado
cuantos días sin ver el cielo en su cerúleo
a los ojos del común.
Estas luctuosas vestiduras sumadas
con el mutismo no son más que otro signo
de la demencia en su pletórico significado.
Advierto como la ignorancia ve a los fantasmas abrazados
a los duros epitafios, como ve al terror mofarse entre cruces de concreto,
la ignorancia teme al putrefacto y no al vivo
que está detrás delineando con un cuchillo la cavidad
más exacta para ofrendarle a la muerte otro cotidiano manjar.
Es quizá aquí, en la necrópolis donde nace una nueva conciencia,
la tierra esta cubierta en su subsuelo de entrañas descompuestas,
irónico ante la alfombra de un césped dorado por el sol y verdil por el roció de cada amanecer donde los lamentos se ahogan antes de ser escuchados.
Quizá es el lugar de las flores en el más triste fin de su misión,
donde refulgen los colores del silencio mas penoso,
donde las nubes prueban mil metamorfosis.
Sin duda es el lugar mas preciado para
beber del néctar que destilan las palabras cuando
se aglutinan y litigan su supremacía, y es cuando
nada parece explicarse