Paseo

Guardian de la Nobleza

Poeta recién llegado
Me libero cuando pienso
escribo,
no siento las cuerdas
no creo en mi mismo
pero,
pero veo a la gente creer
creer en la prosa,
en el verso
creer que todo gira y se devuelve,
en el universo.
Veo a personas, almas,
me acobardo, me escondo,
me siento lento
sin aliento, sin motivación.

Y cuando camino en esta jungla
bañada en sombras
en lujuria, en avaricia,
Y cuando camino
y la poca luz que irradia mi alma
no da para vislumbrar mi cara,
que se tiñe en sollozos
cortos y secos.
Solo ven a un hombre, un niño.
Uno más, un retrato,
una imagen, escenografía
de sus vidas.
Y no me culpen por escenificar el tiempo
por imaginar que pude, y no haber hecho.
Por ver y no hacer,
pero,
Pero trato de no quedar
en un pude haber,
quiero recordar el hice,
el ayudé, el conversé, aconsejé,
miré, y no me quedé,
Porque paseo en mentes, en versos.

Y si puedo ayudo, sin esperar el gracias
no lo necesito,
no todavía.
Pero sin escrúpulos regalo el hoy,
me privo de calor, de vida,
me privo de amor, de salida.
Me privo de abrazos,
de arrepentimientos,
me desbordo en el papel
como tiros al aire
desgarrando mi piel
y solo veo óxido, humo,
veo cenizas, no me veo a mí
y aunque siga paseando
aunque siga buscando mi ser,
solo escarbo en el cemento
que dolor, mas quién
quién será ese alguien
que veré y no me avergonzaré
al mirarle a los ojos,
y sabré
en ese momento que
es esa alma, ese ser
divino de luz, de vida,
me dará la salida
que me privé, los abrazos,
los te quiero, el calor, el amor.


Me mirara, pero solo por un segundo
en el que desde la otra acera
nos conectaremos y será un baile,
un baile casual,
dos miradas al contacto del alma
se tocarán, se reconocerán,
aullarán al compás de los latidos,
pero solo por un segundo, luego,
la ciudad los volverá a nublar
a alejar, a motorizar,
olvidarán ese compás, ya no se miraran
y de vuelta al quehacer.

Y plasmo en el papel,
tecnológico,
que esto que siento y sentiré,
pasó, y no una ni dos.
Pasó, y seguirá pasando
porque aunque no sienta las cuerdas
atadas a mis huesos, cadenas
que encierran mi alma,
sin candados,
¡Fundidas a mi ser!
Ni aunque desgarrase toda mi piel,
mi carne, mi pensar, mis ideas,
aunque pensara fuertemente hasta explotar,
ni destrozando la médula de mi alma,
no sería libre,
y pasearía eternamente,
sin poder detenerme
ni poder bailar mas de un segundo,
sin poder tocar,
sin poder amar,
solo hablar y luego marchar
al compás de la lujuria,
la avaricia, la gula,
el pecado en sí.


No sé si me explico,
no sé.





 

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