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Paso la edad de morir con dignidad

F. Marcos

F. Marcos
En la cima de la vida
en la cresta de la ola,
cuando a nadie tu le imploras
y la sangre se subleva,
esa ha de ser la hora.

¡Hay que morir joven!

Envidio a ese guerrero
que en la batalla muere,
no ha de conocer el dolor
ni la vil humillación
que la vejez tiene.

¡Hay que morir joven!

Yo, que fui halcón
me siento hoy pajarito,
con el pico entreabierto
y tiritando de frio.

¡Hay que morir joven!

Yo, que fui león
protegiendo a los míos,
convertido en un ratón
me escodo si siento ruido.

¡Hay que morir joven!

Yo, que gocé del amor
hasta un punto enfermizo,
me queda menos pasión
que al abogado de oficio.

¡Hay que morir joven!

Yo, fui gallo de pelea
y ninguna rechacé,
y hoy me armo de paciencia
fingiendo desinterés.

¡Hay que morir joven!

Yo, que fui quijote
y paladín de justicia,
solo me queda el porte
y una mueca por sonrisa.

¡Hay que morir joven!

Con las garras desgastadas
y los colmillos perdidos,
con el cuerpo dolorido
y el corazón en un puño,
no me queda ni el orgullo
que, a jirones fui dejando
a lo largo del camino.

¡Hay que morir joven!

Pena das si mueres joven
guerra das si mueres viejo,
y dentro yo, de mi pellejo
le digo a quien quiera oír:

¡Joven, y no viejo
se debería morir!
 
En la cima de la vida
en la cresta de la ola,
cuando a nadie tu le imploras
y la sangre se subleva,
esa ha de ser la hora.

¡Hay que morir joven!

Envidio a ese guerrero
que en la batalla muere,
no ha de conocer el dolor
ni la vil humillación
que la vejez tiene.

¡Hay que morir joven!

Yo, que fui halcón
me siento hoy pajarito,
con el pico entreabierto
y tiritando de frio.

¡Hay que morir joven!

Yo, que fui león
protegiendo a los míos,
convertido en un ratón
me escodo si siento ruido.

¡Hay que morir joven!

Yo, que gocé del amor
hasta un punto enfermizo,
me queda menos pasión
que al abogado de oficio.

¡Hay que morir joven!

Yo, fui gallo de pelea
y ninguna rechacé,
y hoy me armo de paciencia
fingiendo desinterés.

¡Hay que morir joven!

Yo, que fui quijote
y paladín de justicia,
solo me queda el porte
y una mueca por sonrisa.

¡Hay que morir joven!

Con las garras desgastadas
y los colmillos perdidos,
con el cuerpo dolorido
y el corazón en un puño,
no me queda ni el orgullo
que, a jirones fui dejando
a lo largo del camino.

¡Hay que morir joven!

Pena das si mueres joven
guerra das si mueres viejo,
y dentro yo, de mi pellejo
le digo a quien quiera oír:

¡Joven, y no viejo
se debería morir!
Mientras haya goce y amor, no se debe morir.

Saludos
 
y tiritando de frío.

¡Hay que morir joven!

Yo, que fui león
protegiendo a los míos,
convertido en un ratón
me escondo si siento ruido.

¡Hay que morir joven!

Yo, que gocé del amor
hasta un punto enfermizo,
me queda menos pasión
que al abogado de oficio.

¡Hay que morir joven!

Yo, fui gallo de pelea
y ninguna rechacé,
y hoy me armo de paciencia
fingiendo desinterés.

¡Hay que morir joven!

Yo, que fui quijote
y paladín de justicia,
solo me queda el porte
y una mueca por sonrisa.

¡Hay que morir joven!

Con las garras desgastadas
y los colmillos perdidos,
con el cuerpo dolorido
y el corazón en un puño,
no me queda ni el orgullo
que, a jirones fui dejando
a lo largo del camino.

¡Hay que morir joven!

Pena das si mueres joven
guerra das si mueres viejo,
y dentro yo, de mi pellejo
le digo a quien quiera oír:

¡Joven, y no viejo
se debería morir!
En " Fuga en el siglo XXIII" en la cuidad de los domos te metían al carrusel al cumplir los 30 y ahí cooperabas.
Un saludo, F. Marcos.
 
En la cima de la vida
en la cresta de la ola,
cuando a nadie tu le imploras
y la sangre se subleva,
esa ha de ser la hora.

¡Hay que morir joven!

Envidio a ese guerrero
que en la batalla muere,
no ha de conocer el dolor
ni la vil humillación
que la vejez tiene.

¡Hay que morir joven!

Yo, que fui halcón
me siento hoy pajarito,
con el pico entreabierto
y tiritando de frio.

¡Hay que morir joven!

Yo, que fui león
protegiendo a los míos,
convertido en un ratón
me escodo si siento ruido.

¡Hay que morir joven!

Yo, que gocé del amor
hasta un punto enfermizo,
me queda menos pasión
que al abogado de oficio.

¡Hay que morir joven!

Yo, fui gallo de pelea
y ninguna rechacé,
y hoy me armo de paciencia
fingiendo desinterés.

¡Hay que morir joven!

Yo, que fui quijote
y paladín de justicia,
solo me queda el porte
y una mueca por sonrisa.

¡Hay que morir joven!

Con las garras desgastadas
y los colmillos perdidos,
con el cuerpo dolorido
y el corazón en un puño,
no me queda ni el orgullo
que, a jirones fui dejando
a lo largo del camino.

¡Hay que morir joven!

Pena das si mueres joven
guerra das si mueres viejo,
y dentro yo, de mi pellejo
le digo a quien quiera oír:

¡Joven, y no viejo
se debería morir!
Muy buen poema F. Marcos. Difiero contigo sobre la edad de morir. Hay que morir "joven", en plenas facultades, pero con los suficientes años. Un abrazo con la pluma del alma
 
Es una "reflexión poética", amigo José. Pero, te confesaré que, pienso durar mucho tiempo dando guerra y siendo todo lo feliz que pueda (y me dejen). Ja,Ja.Ja. Un abrazo
 
En la cima de la vida
en la cresta de la ola,
cuando a nadie tu le imploras
y la sangre se subleva,
esa ha de ser la hora.

¡Hay que morir joven!

Envidio a ese guerrero
que en la batalla muere,
no ha de conocer el dolor
ni la vil humillación
que la vejez tiene.

¡Hay que morir joven!

Yo, que fui halcón
me siento hoy pajarito,
con el pico entreabierto
y tiritando de frio.

¡Hay que morir joven!

Yo, que fui león
protegiendo a los míos,
convertido en un ratón
me escodo si siento ruido.

¡Hay que morir joven!

Yo, que gocé del amor
hasta un punto enfermizo,
me queda menos pasión
que al abogado de oficio.

¡Hay que morir joven!

Yo, fui gallo de pelea
y ninguna rechacé,
y hoy me armo de paciencia
fingiendo desinterés.

¡Hay que morir joven!

Yo, que fui quijote
y paladín de justicia,
solo me queda el porte
y una mueca por sonrisa.

¡Hay que morir joven!

Con las garras desgastadas
y los colmillos perdidos,
con el cuerpo dolorido
y el corazón en un puño,
no me queda ni el orgullo
que, a jirones fui dejando
a lo largo del camino.

¡Hay que morir joven!

Pena das si mueres joven
guerra das si mueres viejo,
y dentro yo, de mi pellejo
le digo a quien quiera oír:

¡Joven, y no viejo
se debería morir!
Hay jóvenes viejos y viceversa.
Me gusta el toque de humor que le has dado a tu versos.

Feliz fin de semana.
 
Lo de la pasión de los abogados de oficio me ha hecho mucha gracia :), ... y sí, por mucho que algunos digan envejecer es un poco putada... No soy muy de rimas pero me gustaron tus versos y su ironía (también el título), F. Marcos. Un cordial saludo, poeta.
 
Última edición:
En la cima de la vida
en la cresta de la ola,
cuando a nadie tu le imploras
y la sangre se subleva,
esa ha de ser la hora.

¡Hay que morir joven!

Envidio a ese guerrero
que en la batalla muere,
no ha de conocer el dolor
ni la vil humillación
que la vejez tiene.

¡Hay que morir joven!

Yo, que fui halcón
me siento hoy pajarito,
con el pico entreabierto
y tiritando de frio.

¡Hay que morir joven!

Yo, que fui león
protegiendo a los míos,
convertido en un ratón
me escodo si siento ruido.

¡Hay que morir joven!

Yo, que gocé del amor
hasta un punto enfermizo,
me queda menos pasión
que al abogado de oficio.

¡Hay que morir joven!

Yo, fui gallo de pelea
y ninguna rechacé,
y hoy me armo de paciencia
fingiendo desinterés.

¡Hay que morir joven!

Yo, que fui quijote
y paladín de justicia,
solo me queda el porte
y una mueca por sonrisa.

¡Hay que morir joven!

Con las garras desgastadas
y los colmillos perdidos,
con el cuerpo dolorido
y el corazón en un puño,
no me queda ni el orgullo
que, a jirones fui dejando
a lo largo del camino.

¡Hay que morir joven!

Pena das si mueres joven
guerra das si mueres viejo,
y dentro yo, de mi pellejo
le digo a quien quiera oír:

¡Joven, y no viejo
se debería morir!
Para morir cualquier edad es buena; pero yo prefiero dar guerra, de la buena; que cuando el cuerpo calienta me alegro de seguir en la batalla, está batalla que es la vida.
Encantado de leerte, Marcos, con humor, ironía o realidad.
 
Última edición:
A, mis buenos amigos poetas Luis libra, Alonso Vicent y dragon_ecu. Gracias por vuestros comentarios. Espero leer vuestros trabajos. Saludos.
 
En la cima de la vida
en la cresta de la ola,
cuando a nadie tu le imploras
y la sangre se subleva,
esa ha de ser la hora.

¡Hay que morir joven!

Envidio a ese guerrero
que en la batalla muere,
no ha de conocer el dolor
ni la vil humillación
que la vejez tiene.

¡Hay que morir joven!

Yo, que fui halcón
me siento hoy pajarito,
con el pico entreabierto
y tiritando de frio.

¡Hay que morir joven!

Yo, que fui león
protegiendo a los míos,
convertido en un ratón
me escodo si siento ruido.

¡Hay que morir joven!

Yo, que gocé del amor
hasta un punto enfermizo,
me queda menos pasión
que al abogado de oficio.

¡Hay que morir joven!

Yo, fui gallo de pelea
y ninguna rechacé,
y hoy me armo de paciencia
fingiendo desinterés.

¡Hay que morir joven!

Yo, que fui quijote
y paladín de justicia,
solo me queda el porte
y una mueca por sonrisa.

¡Hay que morir joven!

Con las garras desgastadas
y los colmillos perdidos,
con el cuerpo dolorido
y el corazón en un puño,
no me queda ni el orgullo
que, a jirones fui dejando
a lo largo del camino.

¡Hay que morir joven!

Pena das si mueres joven
guerra das si mueres viejo,
y dentro yo, de mi pellejo
le digo a quien quiera oír:

¡Joven, y no viejo
se debería morir!
Buenos sus versos, señor Marcos, están repletos de dignidad... yo le agregaría que es mejor morir viejo pero con el corazón joven, y eso si, repleto de dignidad, como la suya. Dicen que el corazón jamás envejece(Hagamos esa salvedad)
Un abrazo, mi querido amigo... desde Valledupar, la tierra de los acordeones
 
Hola, amigo Antonio: no hagas ninguna salvedad, "el corazón ni envejece ni se cansa" si lo alimentas con mucho amor. Te veo como un privilegiado, recitando versos, con ese bonito y melancólico acordeón, en esa preciosa Ciudad de los Santos Reyes y de fondo, ese impresionante río Guadapurí .
Yo, también quiero morir viejo y el corazón joven, Ja,Ja,Ja. Estoy en camino, compañero. Un fuerte abrazo.
 
Un poema muy simpático Marcos, la verdad que yo quiero morir cuando me toque,
pero sin dejar nada por hacer, por eso vivo todo lo intensamente posible tratando
de que cada día me sorprenda con toda la belleza que nos brinda. Mi lema es que
la vida y el amor siempre valen la pena. Besitos cariñosos vuelen a tus mejillas.
 
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