jorgebelleret
Poeta fiel al portal
PATIBULO A ESTRENAR
El sol no presenció la ejecución,
los cuervos comían ojos a la carta.
La justicia tenía un patíbulo a estrenar,
miles de cuellos se quebrarían
en nombre de algún dios.
La sangre se deslizaba
por una madera sin astillar.
El verdugo no supo
ni de cargos, ni de conciencias.
Cuando un manto de niebla
cubrió el suelo que pisaban
cientos de pies de barro,
la profecía empezó a fallar
por los remaches de su costura.
El bosque callaba por sus ramas,
las aves morían en cementerios colgantes.
La pluma afilada de un halcón real
se hundió en el tintero heredado
de un tal Shakespeare.
Juglares anémicos de estrofas,
muerte sin banda sonora.
Lágrimas duras de extirpar,
recursos de memoria emotiva.
Finales abiertos con candados,
que me devoran una vez más.
El sol no presenció la ejecución,
los cuervos comían ojos a la carta.
La justicia tenía un patíbulo a estrenar,
miles de cuellos se quebrarían
en nombre de algún dios.
La sangre se deslizaba
por una madera sin astillar.
El verdugo no supo
ni de cargos, ni de conciencias.
Cuando un manto de niebla
cubrió el suelo que pisaban
cientos de pies de barro,
la profecía empezó a fallar
por los remaches de su costura.
El bosque callaba por sus ramas,
las aves morían en cementerios colgantes.
La pluma afilada de un halcón real
se hundió en el tintero heredado
de un tal Shakespeare.
Juglares anémicos de estrofas,
muerte sin banda sonora.
Lágrimas duras de extirpar,
recursos de memoria emotiva.
Finales abiertos con candados,
que me devoran una vez más.