BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pero tú ya lo sabías.
En estos preciados campos,
como en tantas tumbas
de oligarquías venerables
y sucintas, te estaba esperando,
quizás, y sólo a ti, una multitud
de cadáveres. Sí. Acaso observaste
segar la hierba, fulminante bajo
un sol incierto, como de hoja afilada.
O en esos desiertos que propicia
únicamente la infancia- vertederos
en desuso, camiones descompuestos,
sombríos ataúdes sin depósito común-,
viste aumentar el tamaño de tus dioses
desterrados tras tantas hipócritas miradas.
Pero tú eso ya lo sabías-.
©
En estos preciados campos,
como en tantas tumbas
de oligarquías venerables
y sucintas, te estaba esperando,
quizás, y sólo a ti, una multitud
de cadáveres. Sí. Acaso observaste
segar la hierba, fulminante bajo
un sol incierto, como de hoja afilada.
O en esos desiertos que propicia
únicamente la infancia- vertederos
en desuso, camiones descompuestos,
sombríos ataúdes sin depósito común-,
viste aumentar el tamaño de tus dioses
desterrados tras tantas hipócritas miradas.
Pero tú eso ya lo sabías-.
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