Maldita la ausencia que inflama la noche
haciendo del llanto costumbre ruinosa.
Sucumbe lo santo por era engañosa
dejando presencia de negro derroche.
Patriarcas obesos se visten de luces
dejando de lado sus votos y leyes.
El pueblo salado, cual yunta de bueyes,
recibe los besos y golpes de cruces.
El voto esta dado, se quiera o se imponga,
no importa el deseo de aquellos votantes.
Están de paseo leyendo volantes
de algún enfadado cantor de la conga.
A donde se mire, marean señores,
en vanos discursos, palabras y fechas.
Desvían los cursos, las dianas y flechas
pues dejan se tire la sangre en favores.
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