abcd
Poeta adicto al portal
Hablo de mi, del fuego y la llama que cegó. sesgo mi voluntad,
hablo de lo difícil que es hablar y no callar, no tartamudear en lo que no se es y se quiere ser,
hablo del otoño tan caluroso en los ojos que es la soledad terca en el mar, en la ciudad, en las manos que no tocan y abrazan la simia realidad...
Hablo de malentender las arañas, de tejer hacia adentro,
de huir hacia una novia que olvidas, de quedarse quieto, de siempre fingir.
Hablo de la oscuridad que es más liviana que el rocío de una lágrima pesada y sincera,
hablo de olvidar el vespertino trance que resulta esperar y no ser esperado,
de buscar y hacer del dolor una escuela, un catecismo sin Dios y sin ateos de credos.
Hablo de sublimar todo encanto en los ojos,
de mirar y ser quemado en el intento de penetrar el alma, los sueños, la metastasis del amor,
hablo de no ser prudente y consumir el sol, la luna, los astros en un beso,
hablo de las sombras que someten el tiempo y nos hacen hablar con las estrellas,
hablo de un antes que nunca llegará a ser un sonido en el pecho,
o un detalle en los dedos que erizan las vendas del gato y salen a la luz
para ser cómplices de otra mano, de otra espera que nadie, que nunca, que jamás se va a pronunciar....
hablo de lo difícil que es hablar y no callar, no tartamudear en lo que no se es y se quiere ser,
hablo del otoño tan caluroso en los ojos que es la soledad terca en el mar, en la ciudad, en las manos que no tocan y abrazan la simia realidad...
Hablo de malentender las arañas, de tejer hacia adentro,
de huir hacia una novia que olvidas, de quedarse quieto, de siempre fingir.
Hablo de la oscuridad que es más liviana que el rocío de una lágrima pesada y sincera,
hablo de olvidar el vespertino trance que resulta esperar y no ser esperado,
de buscar y hacer del dolor una escuela, un catecismo sin Dios y sin ateos de credos.
Hablo de sublimar todo encanto en los ojos,
de mirar y ser quemado en el intento de penetrar el alma, los sueños, la metastasis del amor,
hablo de no ser prudente y consumir el sol, la luna, los astros en un beso,
hablo de las sombras que someten el tiempo y nos hacen hablar con las estrellas,
hablo de un antes que nunca llegará a ser un sonido en el pecho,
o un detalle en los dedos que erizan las vendas del gato y salen a la luz
para ser cómplices de otra mano, de otra espera que nadie, que nunca, que jamás se va a pronunciar....