Troto
Pablo Romero Parada
Deshazte de los cigarrillos y de
las botellas de whiskey, u otras sustancias alcohólicas, que
te queden por la habitación.
Empieza a realizar ejercicios diarios tales como:
ir a correr tres cuartos de hora al parque, flexiones,
dorsales, sentadillas, ese ejercicio que se trata de levantar el culo, ese
otro en el que tienes que subirte a una barra, abdominales inferiores,
abdominales estándar...
Cójele el gusto a la cocina para poder realizar comidas como:
estofados, judías, ensaladas varias, pescado a la cazuela, pescado
al horno, pescado a la plancha, pescado con salsa de castaña.. y
otras cosas por el estilo. Tampoco te agobies demasiado. Puedes
tomarte tu tiempo mientras practicas la gimnasia y hasta cantarle a
las comidas si es que eres de los que le relajan ese tipo de asuntos. Y,
cuando al cabo de unas semanas, acabes con uno de esos cuerpos
musculados, podrás al fin follarte a una de las descerebradas que
pasean sus culitos de pantalón corto por la ciudad. Aprendiendo que
ni siquiera ese tipo de conductas le devuelven a uno las jodidas ganas de
existir o de convertirse finalmente en alguien más o menos satisfecho
consigo mismo. Volviendo así a las jodidas botellas de whiskey, al tabaco y
a la fast-food de los que nunca debiste haberte alejado.
las botellas de whiskey, u otras sustancias alcohólicas, que
te queden por la habitación.
Empieza a realizar ejercicios diarios tales como:
ir a correr tres cuartos de hora al parque, flexiones,
dorsales, sentadillas, ese ejercicio que se trata de levantar el culo, ese
otro en el que tienes que subirte a una barra, abdominales inferiores,
abdominales estándar...
Cójele el gusto a la cocina para poder realizar comidas como:
estofados, judías, ensaladas varias, pescado a la cazuela, pescado
al horno, pescado a la plancha, pescado con salsa de castaña.. y
otras cosas por el estilo. Tampoco te agobies demasiado. Puedes
tomarte tu tiempo mientras practicas la gimnasia y hasta cantarle a
las comidas si es que eres de los que le relajan ese tipo de asuntos. Y,
cuando al cabo de unas semanas, acabes con uno de esos cuerpos
musculados, podrás al fin follarte a una de las descerebradas que
pasean sus culitos de pantalón corto por la ciudad. Aprendiendo que
ni siquiera ese tipo de conductas le devuelven a uno las jodidas ganas de
existir o de convertirse finalmente en alguien más o menos satisfecho
consigo mismo. Volviendo así a las jodidas botellas de whiskey, al tabaco y
a la fast-food de los que nunca debiste haberte alejado.
Última edición: