Darkshade
Poeta adicto al portal
…y todo de mí se burlaba:
las paredes, hasta el odio inerte bajo mi cama;
tan austero, tan tendido… Yerto.
Anclada me tenía a mirarme una y otra
las paredes, hasta el odio inerte bajo mi cama;
tan austero, tan tendido… Yerto.
Anclada me tenía a mirarme una y otra
y otra
y otra antigua vez, que por mi cuenta decidí hacerlo.
Era tenaz, ese duro recuerdo sobre la irreversibilidad;
era casi como un espantapájaros olímpico,
era casi el mismísimo hijo de Zeus.
Olía, como huelen los recuerdos,
a turbio lento…
era casi como un espantapájaros olímpico,
era casi el mismísimo hijo de Zeus.
Olía, como huelen los recuerdos,
a turbio lento…
Iba palideciendo conforme los días se llenaban de falsa gloria;
conforme esas horas dedicadas a la espera, a la esa, cruel y despiadada…
-no la que inmuta-
Y se mostraba aquel casco gris de la ausencia,
del relato del hombre que mastica su propia cola…
conforme esas horas dedicadas a la espera, a la esa, cruel y despiadada…
-no la que inmuta-
Y se mostraba aquel casco gris de la ausencia,
del relato del hombre que mastica su propia cola…
Era el espanto, el miedo al olvido.
Ese gran temor hacia los abismos,
esa constante negación a la Nada…
Ese continuo “no querer verme
como un simple payaso que da risa.”
Ese gran temor hacia los abismos,
esa constante negación a la Nada…
Ese continuo “no querer verme
como un simple payaso que da risa.”
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