Guillermo Beorlegui
Poeta recién llegado
Había un aroma a incienso
y una mujer de tristeza,
buscando constantemente
aquella paz de conciencia.
Se escuchaba música clásica
y el llanto de esa mujer,
llanto de tristeza viva,
llanto de querer crecer.
Buscando humildemente
aquella paz de conciencia,
tratando de vivir la vida
sin ensuciarse de ciencia.
Había un aroma a incienso
y una mujer de tristeza,
compartiendo la "no alegría"
y un fresco porrón de cerveza.
Guillermo Beorlegui
y una mujer de tristeza,
buscando constantemente
aquella paz de conciencia.
Se escuchaba música clásica
y el llanto de esa mujer,
llanto de tristeza viva,
llanto de querer crecer.
Buscando humildemente
aquella paz de conciencia,
tratando de vivir la vida
sin ensuciarse de ciencia.
Había un aroma a incienso
y una mujer de tristeza,
compartiendo la "no alegría"
y un fresco porrón de cerveza.
Guillermo Beorlegui