Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Volví mis ojos ciegos al marjal
de aquel Edén que fuera luz dorada,
tu nombre, tu recuerdo, ¡mi puntal!
certero en el silencio no era nada.
Sumiendo la esperanza en negra sal
tus huellas se me pierden en la orilla
que al eco de un quizás vistió de amor
sabiendo que el jamás intenso brilla.
Y así, el espejismo se deshizo
como un terrón de azúcar de amargor
rompiéndose en los sueños el hechizo
que Adán a mi costilla ató enojado...
Tornando mi vergel en un chamizo,
¡eterno paga Eva su pecado!
Soneto de Shelley
ABAB ACDC EDE FEF
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