Pecaron los humanos
Las aceras de México pregonan
la cansina proclama del milenio:
La muestra de valor y nuestro genio
ahora son dos tuercas que no embonan.
Expuesta la mentira de la iglesia
quedaron sin su brújula millones.
Así que desecharon los blasones
heredados de Iberia y por Alesia.
Entonces nuestros dioses no difieren
del ministerio impuesto por España.
Es triste comprender que la guadaña
infringió las heridas que nos duelen.
"Pecaron las personas, no los templos...
pecaron los humanos, nunca dios"
Es raro recibir un nuevo adiós
recordando lo cruel de sus ejemplos.
Autor: Jorge de Córdoba