Gaspar Nuñez
Poeta recién llegado
Jaurías de alto voltaje
que resoplan en mi cráneo,
guardando en pimpollos mis ojos,
amputando mis lenguas y manos.
Canes, del útero del tiempo
en cruza con las pieles,
solo se borraran con el tiempo y las pieles.
Sumido en nebulosas
me dirijo al oráculo
que con su guiño de ojo ciego
me roba tres sonrisas.
La primera, con su atropello de caramelos,
la segunda, en correspondencia con la suya,
la tercera por el desentierro
de mi saco de muletas.
Con señales de humo y relámpagos
solo nos comunicamos nosotros;
compartimos neuronas por hilos
que los tapices se nos hacen cortos.
Preparado en el puerto
listo a zarpar,
sin humos de relámpagos,
son solo de neuronas.
Quizás se me pinte la cara
por ser solo su pecera quien me seduce
y el agitado chasquear de nuestras uñas
solo la droga que nos sacia.
04 de Octubre de 2012
Gaspar Núñez
que resoplan en mi cráneo,
guardando en pimpollos mis ojos,
amputando mis lenguas y manos.
Canes, del útero del tiempo
en cruza con las pieles,
solo se borraran con el tiempo y las pieles.
Sumido en nebulosas
me dirijo al oráculo
que con su guiño de ojo ciego
me roba tres sonrisas.
La primera, con su atropello de caramelos,
la segunda, en correspondencia con la suya,
la tercera por el desentierro
de mi saco de muletas.
Con señales de humo y relámpagos
solo nos comunicamos nosotros;
compartimos neuronas por hilos
que los tapices se nos hacen cortos.
Preparado en el puerto
listo a zarpar,
sin humos de relámpagos,
son solo de neuronas.
Quizás se me pinte la cara
por ser solo su pecera quien me seduce
y el agitado chasquear de nuestras uñas
solo la droga que nos sacia.
04 de Octubre de 2012
Gaspar Núñez