ARIEL TORRE Y MOLINO
Poeta que no puede vivir sin el portal

Soy una crisálida sobre la cama,
soledad inmensa, primaveras eternas,
ciruelos florecidos, la oruga piensa...
-No quiero ser mariposa-
me he tragado la semilla de la flor del loto
despertare en cien años
cuando las ciruelas estén pasas
y muerto el tronco tumbado en tierra.
Atrapada en sabanas y frazadas
escapando de lo que hay mas allá de la ventana
un horizonte rectilíneo corta el cielo
respira profundo acomodando la espalda en el colchón
hunde la cabeza sobre la almohada
-estoy sumergida en el pantano-
peces ciegos nadan hacia abajo
buscan emerger de este abismo
luces parpadeantes pasan brevemente
mostrando dientes terribles
cierro los ojos, lleguemos al fondo.
Hace mucho olvide hacia donde nadamos
he visto la luz negra
no estoy soñando
esta pupa de hilos senteticos me cobija
espero la metamorfosis
han abierto las cortinas
los despertadores suenan
aun estoy acostada
descansando de las penas
el constante otoño en mi rostro
este pijama adherido
donde están los ciruelos?
del tronco muerto
crecieron dientes de león
cuanto tiempo demorará en brotar
lo que llevo dentro
una ráfaga de viento
desarma a los diente de león
-no quiero ser oruga-
vomito la semilla
trago agua
oscura espesa podrida
encuentro el arriba
flotan hojas verdes
el cielo es un pantano purpura
esa estrella viene bajando del amanecer
cual es la diferencia entre esta galaxia sumergida
y esas constelaciones lejanas...
me giro hacia el otro lado
aun no puedo levantarme.