Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Pechos en el cielo
Cuando te dije que estaba cansado
nunca supiste que mi mal eras tú,
porque mis males son el pulso apagado
que sirve al recuerdo razón y actitud.
Tus grandes ojos de oscura noche
encierran misterios de porte infiel;
deja que mire bajo tus velos,
y queden libres estos mis celos
para que lloren por ti, mujer.
Nada aquí es cierto,
y nada de allá sabemos;
la vida puede explicarse,
pero un corazón que queremos
difícil es enamorarle
si no es con amores de ensueño.
Todo evoluciona,
pero el sentimiento
es siempre el mismo;
no te creas lo de ahora,
que mañanas de egoísmo,
nos esperan con la toga
de un futuro compromiso.
Por que las carnes me gustan todas,
porque deseo sólo cariños,
yo te doy la buena y libre moda
si complaces mis caprichos.
¿Que el amor es eterno?
¿Que los ángeles no tienen sexo?
Operaciones serían en un dios del exceso,
que en tanto harén le tenían
que el cielo está lleno de pechos.
Cuando te dije que estaba cansado
nunca supiste que mi mal eras tú,
porque mis males son el pulso apagado
que sirve al recuerdo razón y actitud.
Tus grandes ojos de oscura noche
encierran misterios de porte infiel;
deja que mire bajo tus velos,
y queden libres estos mis celos
para que lloren por ti, mujer.
Nada aquí es cierto,
y nada de allá sabemos;
la vida puede explicarse,
pero un corazón que queremos
difícil es enamorarle
si no es con amores de ensueño.
Todo evoluciona,
pero el sentimiento
es siempre el mismo;
no te creas lo de ahora,
que mañanas de egoísmo,
nos esperan con la toga
de un futuro compromiso.
Por que las carnes me gustan todas,
porque deseo sólo cariños,
yo te doy la buena y libre moda
si complaces mis caprichos.
¿Que el amor es eterno?
¿Que los ángeles no tienen sexo?
Operaciones serían en un dios del exceso,
que en tanto harén le tenían
que el cielo está lleno de pechos.