edgrese
Poeta recién llegado
...como un caleidoscopio de quimeras y bragas...
Felipe Benítez Reyes
Como ludópatas frente a la máquina tragaperras,
descubrimos nosotros (los de entonces)
los efímeros placeres de la vista.
Entrábamos en la cabina oscura y éramos
pura mirada frente a aquél cuerpo único,
girando,
repetido en multitud de espejos.
Luego la pantalla comenzaba a bajar y nosotros bajábamos con ella,
apurando hasta la última rendija de luz iridiscente.
Y luego, nada.
Abríamos la puerta,
encendíamos con lentitud un cigarrillo,
y la cara del chaval aquél de la fregona
era todo un poema.
Felipe Benítez Reyes
Como ludópatas frente a la máquina tragaperras,
descubrimos nosotros (los de entonces)
los efímeros placeres de la vista.
Entrábamos en la cabina oscura y éramos
pura mirada frente a aquél cuerpo único,
girando,
repetido en multitud de espejos.
Luego la pantalla comenzaba a bajar y nosotros bajábamos con ella,
apurando hasta la última rendija de luz iridiscente.
Y luego, nada.
Abríamos la puerta,
encendíamos con lentitud un cigarrillo,
y la cara del chaval aquél de la fregona
era todo un poema.