Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Engendro mal soñado por Morfeo,
guardiana de serpientes coronada,
liberan los embates de Perseo
las piedras que convierten tu mirada
en simple y engarzado camafeo
que deja tu vileza entre la espada.
Vencida la Medusa presumía
probada con certeza su valía.
Después de la batalla y ajetreo,
de sangre de la bicha derramada,
florece con galope un aleteo
de pluma blanquecina, nacarada.
Sin bridas el potrillo, sin arreo
que ahogue con arneses su quijada
enlaza a las estrellas su osadía,
¡rocín sin un jinete que le guía!
Indómito resuena el galanteo,
relincho que se gesta en la alborada.
Cabalgan los luceros de deseo,
la luna de pasiones es cascada.
Igual que a los cometas entreveo
en nube vaporosa su zancada.
¡Fugaz cabalgadura que bruñía
mis sueños con su garbo y gallardía!
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