Solaribus
Poeta veterano en el portal
Aspiraré suave el milagro de la tarde
en el rocío perfumado de tu espalda.
Y así agresivo, de lunas y geranios,
te daré mis besos como si fueran balas
que harán que subida a su estrella oscurecida,
la muerte con sus sombras caigan fulminadas.
Un puñado de grises irán al entierro
y para siempre se quedarán a velarlas.
Volverán los rojos, los verdes, los azules,
y en el blanco azahar de los naranjos, apretadas,
tu manos serán promesa de miel azucarada
que alimente soles, y de la piel, las ganas.
Las mías, tal vez, esculpirán tus formas
recortándolas del claroscuro y de las sábanas.
Tus labios, como cerezas, iluminados,
y la saliva, como ríos, desbocada,
serán fruto y savia de la pasión transpirada.
Y acompasada y tenue, de rosas y jazmines,
perfumada de cielo, tu mirada
será canción de alondra en primavera
volando en un batir azorado de guitarras,
(mar de soledad y de felices lágrimas),
pupila amada descendiendo por peldaños de nube
para abrazar, desnuda, la mañana.
en el rocío perfumado de tu espalda.
Y así agresivo, de lunas y geranios,
te daré mis besos como si fueran balas
que harán que subida a su estrella oscurecida,
la muerte con sus sombras caigan fulminadas.
Un puñado de grises irán al entierro
y para siempre se quedarán a velarlas.
Volverán los rojos, los verdes, los azules,
y en el blanco azahar de los naranjos, apretadas,
tu manos serán promesa de miel azucarada
que alimente soles, y de la piel, las ganas.
Las mías, tal vez, esculpirán tus formas
recortándolas del claroscuro y de las sábanas.
Tus labios, como cerezas, iluminados,
y la saliva, como ríos, desbocada,
serán fruto y savia de la pasión transpirada.
Y acompasada y tenue, de rosas y jazmines,
perfumada de cielo, tu mirada
será canción de alondra en primavera
volando en un batir azorado de guitarras,
(mar de soledad y de felices lágrimas),
pupila amada descendiendo por peldaños de nube
para abrazar, desnuda, la mañana.
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