Nikita Kunzita
Poeta que considera el portal su segunda casa
Siempre estás tú,
metido en mí,
como el sol de medianoche,
en un verano de Noruega,
espantando las oscuridades,
regalándome colores espectaculares,
allá, en el horizonte de mis penas.
Siempre conmigo, fiel,
como la Luna que nunca abandona la Tierra,
o como la sal en cada gota del mar.
Eres oxigeno que me mantiene viva,
sin yo pedírselo,
tan presente y disimulado,
como cada pestañear,
como cada latido.
Estás aquí,
como la plena confianza,
de que mañana,
volverá amanecer
y que el día tiene 24 horas y no más.
Siempre estás aquí,
en un constante pensamiento infinito.
metido en mí,
como el sol de medianoche,
en un verano de Noruega,
espantando las oscuridades,
regalándome colores espectaculares,
allá, en el horizonte de mis penas.
Siempre conmigo, fiel,
como la Luna que nunca abandona la Tierra,
o como la sal en cada gota del mar.
Eres oxigeno que me mantiene viva,
sin yo pedírselo,
tan presente y disimulado,
como cada pestañear,
como cada latido.
Estás aquí,
como la plena confianza,
de que mañana,
volverá amanecer
y que el día tiene 24 horas y no más.
Siempre estás aquí,
en un constante pensamiento infinito.