La estrella de David,pulverizada por la fuerza sobrenatural del todopoderoso Satanás,ya no tiene asidero digno en las frentes pletóricas de los inminentes judíos.En su lugar,el tatuaje de una rosa mustia que gangrena la dermis de tales estúpidos...pues sus pensamientos no van más allá de la radiación diurna.No entreven que en la noche,cualquier símbolo,sea sagrado o profano,se disuelve en agua de borrajas.Mas ellos,pendencieros,no quieren escuchar.Tan obtusos son con su idea trascendental del Dios único que se postran todo el día en la alfombra de sus habitaciones,a la espera de un mesías que,cobardes,han matado.Pero hay que dejarlos en su ignorancia.Que aprendan a callar sería lo que necesitarían esos necios.Pero no,prefieren alzar la voz en sus cantos efímeros al Uno inmaculado.Pero lo que no saben es que es a Lucifer a quien realmente rezan.
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