Sira
Poeta fiel al portal
Pensamiento paralelo
Toma mi mano y paseemos, mi atezada, sonriente gitanilla;
y canta conmigo de la misma manera
en que en nuestra singular historia se entreveran
el enigmático arrullo del violín y la emotiva gentileza del piano.
Siempre combinados. Siempre entrelazados.
Altisonantes, vibrantes, delicados.
Agresivos, sumisos, tamizados.
Tan primorosos como umbríos a un tiempo;
tan atribulados pero diáfanos como tu mente misma.
Como nuestras mentes disparejamente emparejadas,
navegando al unísono hacia embravecidos mares de ensueños y de tinta.
Por entre intransitables, caudalosos ríos repletos
de letras movedizas y de anhelos.
Lidiando con amores, desamores y sus agónicos estertores.
Sinapsis, maquinaciones, sarcasmos y parafilias.
Desembocando ambas en un océano
imbuido de entelequias ficticias:
hombres y mujeres que atesoran con desvelo
monstruosas utopías y quimeras.
Tantas magnánimas ideas como maliciosos artificios.
Cántame, pues, tu fantasía; mi tímida, tierna niña.
Túmbate a mi lado y fantaseemos.
Entona conmigo una sempiterna melodía
que trascienda más allá de los mundos, las eras y las millas,
para que así una parte de mi alma te corresponda siempre por derecho.
Toma mi mano y paseemos, mi atezada, sonriente gitanilla;
y canta conmigo de la misma manera
en que en nuestra singular historia se entreveran
el enigmático arrullo del violín y la emotiva gentileza del piano.
Siempre combinados. Siempre entrelazados.
Altisonantes, vibrantes, delicados.
Agresivos, sumisos, tamizados.
Tan primorosos como umbríos a un tiempo;
tan atribulados pero diáfanos como tu mente misma.
Como nuestras mentes disparejamente emparejadas,
navegando al unísono hacia embravecidos mares de ensueños y de tinta.
Por entre intransitables, caudalosos ríos repletos
de letras movedizas y de anhelos.
Lidiando con amores, desamores y sus agónicos estertores.
Sinapsis, maquinaciones, sarcasmos y parafilias.
Desembocando ambas en un océano
imbuido de entelequias ficticias:
hombres y mujeres que atesoran con desvelo
monstruosas utopías y quimeras.
Tantas magnánimas ideas como maliciosos artificios.
Cántame, pues, tu fantasía; mi tímida, tierna niña.
Túmbate a mi lado y fantaseemos.
Entona conmigo una sempiterna melodía
que trascienda más allá de los mundos, las eras y las millas,
para que así una parte de mi alma te corresponda siempre por derecho.
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