frank_calle
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ha pasado tanto tiempo…
Quiero pensar que seré bien recibido,
cuando en mi regreso mental al pasado,
reencuentre a viejos conocidos
después de tan larga ausencia.
Unos estarán, otros se habrán ido,
más nunca será tarde
para rescatar mis recuerdos del olvido.
A veces de imprevisto los veo entre sueños,
y los veo tan pequeños como antaño,
y me siento pequeño,
porque el tiempo no transcurre
tratándose de recuerdos sumidos en el olvido.
Así es ese viaje mental hacia el pasado:
recuerdos de viejos amigos,
que en el tiempo no han crecido.
¿Dónde estarán ahora?
¿Acaso habremos coincidido?
Quizás al cruzar una calle;
o en una tienda;
o en una oscura sala cinematográfica;
o en los funerales de algún viejo conocido,
sin identificarnos los unos a los otros,
que es más lamentable que ser desconocidos.
¿Y dónde estará ella?
Los años me borran su nombre.
¿Cómo será ahora?
La imagino como una niña vieja, que no crece,
y me imagino yo mismo
como un viejo niño que hace poesías,
buscando raras palabras en un libro de Química
que mi padre tenía.
Sí, son muchas interrogantes.
Hoy se me ha ido el tiempo,
con la mente perdida en un largo viaje,
el viaje de una vida,
dejando amigos por doquier,
como red interminable de conexiones;
redes sociales hoy le dirían.
Es verdad que ahora son otros tiempos,
donde la amistad existe y no existe,
porque todo es virtual.
Cientos de contactos puede generar
una persona cada día,
y muchos lectores enamorarse
de uno de mis poemas,
y yo, con la mente perdida en el pasado,
pensando que a nadie le gustaría.
En fin,
quiero pensar que seré bien recibido,
cuando al regresar mi mente
de un largo viaje de recuerdos,
los viejos amigos me estrechen las manos,
felicitándome por mi última poesía,
mientras en la tarde de cada tarde,
fenezca el día de cada día.
Frank Calle (3/marzo/2019)
Quiero pensar que seré bien recibido,
cuando en mi regreso mental al pasado,
reencuentre a viejos conocidos
después de tan larga ausencia.
Unos estarán, otros se habrán ido,
más nunca será tarde
para rescatar mis recuerdos del olvido.
A veces de imprevisto los veo entre sueños,
y los veo tan pequeños como antaño,
y me siento pequeño,
porque el tiempo no transcurre
tratándose de recuerdos sumidos en el olvido.
Así es ese viaje mental hacia el pasado:
recuerdos de viejos amigos,
que en el tiempo no han crecido.
¿Dónde estarán ahora?
¿Acaso habremos coincidido?
Quizás al cruzar una calle;
o en una tienda;
o en una oscura sala cinematográfica;
o en los funerales de algún viejo conocido,
sin identificarnos los unos a los otros,
que es más lamentable que ser desconocidos.
¿Y dónde estará ella?
Los años me borran su nombre.
¿Cómo será ahora?
La imagino como una niña vieja, que no crece,
y me imagino yo mismo
como un viejo niño que hace poesías,
buscando raras palabras en un libro de Química
que mi padre tenía.
Sí, son muchas interrogantes.
Hoy se me ha ido el tiempo,
con la mente perdida en un largo viaje,
el viaje de una vida,
dejando amigos por doquier,
como red interminable de conexiones;
redes sociales hoy le dirían.
Es verdad que ahora son otros tiempos,
donde la amistad existe y no existe,
porque todo es virtual.
Cientos de contactos puede generar
una persona cada día,
y muchos lectores enamorarse
de uno de mis poemas,
y yo, con la mente perdida en el pasado,
pensando que a nadie le gustaría.
En fin,
quiero pensar que seré bien recibido,
cuando al regresar mi mente
de un largo viaje de recuerdos,
los viejos amigos me estrechen las manos,
felicitándome por mi última poesía,
mientras en la tarde de cada tarde,
fenezca el día de cada día.
Frank Calle (3/marzo/2019)