Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Preparé la comida más sabrosa,
que aunque humilde,
la hice pensándote.
Coloqué en una pequeña meza,
el mantel, lo platos y los cubiertos,
pensando en ti.
También agua mineral,
refrescos y una botella de vino, no muy fino,
que me costó un mes de sueldo,
pensando en ti.
Aunque vivo en una habitación alquilada,
y el espacio es pequeño
dividí con una sábana blanca el espacio,
para si querías,
dieras conmigo
otros dulces pasos.
Pensando,
por supuesto en ti.
E inventé una luces con farol,
hechas todas de papel cartón
haciendo ambiente
entre tú y yo.
Pensando en ti.
Compré ropa interior nueva,
de esas que venden en las revistas,
para verme bonita,
y parecerte bonita.
Pensando en ti.
Cuando supiste dónde y cómo vivía,
ni siquiera entraste,
huiste en seguida.
Abordaste tu carro fino hacia el norte.
Y lo peor,
pensando en ti
pero tú,
no pensaste en mí.
que aunque humilde,
la hice pensándote.
Coloqué en una pequeña meza,
el mantel, lo platos y los cubiertos,
pensando en ti.
También agua mineral,
refrescos y una botella de vino, no muy fino,
que me costó un mes de sueldo,
pensando en ti.
Aunque vivo en una habitación alquilada,
y el espacio es pequeño
dividí con una sábana blanca el espacio,
para si querías,
dieras conmigo
otros dulces pasos.
Pensando,
por supuesto en ti.
E inventé una luces con farol,
hechas todas de papel cartón
haciendo ambiente
entre tú y yo.
Pensando en ti.
Compré ropa interior nueva,
de esas que venden en las revistas,
para verme bonita,
y parecerte bonita.
Pensando en ti.
Cuando supiste dónde y cómo vivía,
ni siquiera entraste,
huiste en seguida.
Abordaste tu carro fino hacia el norte.
Y lo peor,
pensando en ti
pero tú,
no pensaste en mí.