joblam
Poeta que considera el portal su segunda casa
Unos ojos hambrientos de pasión
semejan al anchuroso piélago.
Unos dedos fríos, erizados,
llenos de agotador silencio,
titilan desnudos sin ardor
de frenética impotencia.
Unos labios áridos, sedientos,
ansían un embriagador susurro
de esperanza infinita, inacabada.
La hojarasca, estéril y reseca,
busca resaltar en la alborada
con el sustento de los cristalinos
y efímeros ósculos del rocío.
En las huellas frágiles de un tiempo,
decenas de tañidos agolpados
deliran y efervecen en el tic tac
de un corazón sin consuelo.
Un ademán inane de deslastre
de vívidos pensamientos compartidos,
fustigados por insomnios erosivos,
dejan un puñado de esparcidas ilusiones.
Una batalla trazada, amarga,
en el túnel de la inconciencia
hace las buscada fútil, vana.
Promesas con brillo de luciérnaga.
Los rasgados vestidos del ocaso,
son despojos de un día extenuado.
Soy fiel ilota de mil pensamientos
y es gesto inútil arroparte,
en las oscuranas arenas del olvido.
semejan al anchuroso piélago.
Unos dedos fríos, erizados,
llenos de agotador silencio,
titilan desnudos sin ardor
de frenética impotencia.
Unos labios áridos, sedientos,
ansían un embriagador susurro
de esperanza infinita, inacabada.
La hojarasca, estéril y reseca,
busca resaltar en la alborada
con el sustento de los cristalinos
y efímeros ósculos del rocío.
En las huellas frágiles de un tiempo,
decenas de tañidos agolpados
deliran y efervecen en el tic tac
de un corazón sin consuelo.
Un ademán inane de deslastre
de vívidos pensamientos compartidos,
fustigados por insomnios erosivos,
dejan un puñado de esparcidas ilusiones.
Una batalla trazada, amarga,
en el túnel de la inconciencia
hace las buscada fútil, vana.
Promesas con brillo de luciérnaga.
Los rasgados vestidos del ocaso,
son despojos de un día extenuado.
Soy fiel ilota de mil pensamientos
y es gesto inútil arroparte,
en las oscuranas arenas del olvido.
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