Elisalle
Poetisa
PEQUEÑA GARDENIA DE QUITO (Para Angie, hijita de Gmo. Albuja)
¿Hagamos un show con kararoke, Margarita?
Bueno, pero es que no me sé esa canción tuya, es de jovencitas.
Ah, la de “Pelo suelto”, sí me la sé, yo dirijo, ten el micrófono.
Recuerdo que cantamos un poquito, jugamos a que yo la dirigía,
le exigía y que no me sentía conforme, me molestaba que no entendiera,
de mentiritas, ella comprendía.
Ahí estuvimos un rato, ella cantando, yo haciendo mímica, riéndonos mucho
y de pronto la voz de Érika:
¡Margarita, estás lista, tenemos ese compromiso y nos queda
poco tiempo!
Era uno de los compromisosdel Evento que debía cumplir, entristecí al no poder
seguir jugando con la niña pero debía cumplir con lo que correspondía.
A veces llegaba muy cansada de nuestros paseos por Quito, los años atropellan
los pies y quieren relajarse unos minutos para poder continuar por la tarde en
otras actividades.
¿Recuerdas, Angie?
Yo sé que todos los días querías jugar y yo todos los días tenía que hacer por
las mañanas y después. Era un Evento de grandes a los que a veces en las salidas
nos acompañaste y reíamos ¿Recuerdas los de la camioneta cuando nos fuimos
atrás? Dábamos tumbos jajaja...
Te dije que pediríamos permiso a mamá para ir a dar una vuelta a la esquina,
que compraríamos algo que me faltaba, no lo hicimos porque yo siempre
estaba ocupada.
Siempre me buscabas, te ponías enfrente de mí con sonrisita de niña, tus
hoyuelos en las mejillas de linda niña y con los ojitos me decías ¿Ahora…?
Sin que hablaras, sé que lo pedías.
Ahora no, Angie debo ir a no sé qué parte pero debo hacerlo, me interesa y a
eso vine pero aunque sea a última hora jugaremos ¿Sí?
Bueno, como quieras – veía su carita desilusionada-
Ella estaba fresquita y recién llegada del Colegio, me dolía algo dentro.
Me decía a mí misma que aunque llegara cansada ese día, cantaría con ella, pero no.
Pasaron los días como un pestañón, siempre estuve ocupada, era mucho lo que
hacíamos todos pero también era bello, era la misión pero en ningún minuto del día me olvidaba del compromiso con la pequeña Angie y siempre esta diciendo:
"Hoy lo hago, hoy cantamos, me olvidaré del sueño y la fatiga, quiero cumplir a la niña".
Dormía al lado de la cama que dispusieron para mí, a veces llegaba a acostarme
y ella ya se había dormido. Daba un beso en su carita de ángel, muy largo y creo
que hasta perdón le pedía.
Nunca pudimos cantar, solo esa vez del intento.
Cuando llegó la madrugada de la despedida, Angie estaba durmiendo y una lágrima mía sin querer cayó en su carita de niña mimada, no supo que me despedí.
No sé qué habrá pensado cuando despertó y no me vio a su lado, es posible que
nada, los niños olvidan pronto pero ella dijo que iba a extrañarme.
Despertaba con ella y sus quejas de mañana, que el peinado, que los zapatos,
que no había dormido, me gustaba, a la mamá no le hacía gracia y es que
cuando se cría, casi no hay tiempo para demorarlos en los caprichos
de una nena, hay también muchas obligaciones, a veces, esta vez era así.
Yo te recuerdo Angie porque siempre necesito una hija y tú fuiste allá –mi hijita-
Yo volveré algún día para que hagamos ese show de kararoke que siempre fue
quedando para después y nunca hubo un después libre o sin cansancio.
Cantaremos, bailaremos, yo haré el loco, rockearemos y te prometo que ese concurso de Canto lo ganamos nosotras, pequeña gardenia de Quito. A nadie haremos caso si nos llaman y no nos importará si hay alguien viéndonos o mucha gente dando vueltas.
Porque a los niños no se les miente, siempre te decía y esta vez, chiquita, debe
haberte parecido una mentira que íbamos a ser artistas de moda compitiendo por un galardón pero lo seremos y schiiiits, porque ganaremos ¿Bueno, Angie?
Yo quiero cumplir, niña, para que en tu futuro, nunca desconfíes de la vida.
Te quiero mucho y te recuerdo más.
Margarita
05/12/2012
Para que confíen en la vida,
a los niños no se les miente.
a los niños no se les miente.
¿Hagamos un show con kararoke, Margarita?
Bueno, pero es que no me sé esa canción tuya, es de jovencitas.
Ah, la de “Pelo suelto”, sí me la sé, yo dirijo, ten el micrófono.
Recuerdo que cantamos un poquito, jugamos a que yo la dirigía,
le exigía y que no me sentía conforme, me molestaba que no entendiera,
de mentiritas, ella comprendía.
Ahí estuvimos un rato, ella cantando, yo haciendo mímica, riéndonos mucho
y de pronto la voz de Érika:
¡Margarita, estás lista, tenemos ese compromiso y nos queda
poco tiempo!
Era uno de los compromisosdel Evento que debía cumplir, entristecí al no poder
seguir jugando con la niña pero debía cumplir con lo que correspondía.
A veces llegaba muy cansada de nuestros paseos por Quito, los años atropellan
los pies y quieren relajarse unos minutos para poder continuar por la tarde en
otras actividades.
¿Recuerdas, Angie?
Yo sé que todos los días querías jugar y yo todos los días tenía que hacer por
las mañanas y después. Era un Evento de grandes a los que a veces en las salidas
nos acompañaste y reíamos ¿Recuerdas los de la camioneta cuando nos fuimos
atrás? Dábamos tumbos jajaja...
Te dije que pediríamos permiso a mamá para ir a dar una vuelta a la esquina,
que compraríamos algo que me faltaba, no lo hicimos porque yo siempre
estaba ocupada.
Siempre me buscabas, te ponías enfrente de mí con sonrisita de niña, tus
hoyuelos en las mejillas de linda niña y con los ojitos me decías ¿Ahora…?
Sin que hablaras, sé que lo pedías.
Ahora no, Angie debo ir a no sé qué parte pero debo hacerlo, me interesa y a
eso vine pero aunque sea a última hora jugaremos ¿Sí?
Bueno, como quieras – veía su carita desilusionada-
Ella estaba fresquita y recién llegada del Colegio, me dolía algo dentro.
Me decía a mí misma que aunque llegara cansada ese día, cantaría con ella, pero no.
Pasaron los días como un pestañón, siempre estuve ocupada, era mucho lo que
hacíamos todos pero también era bello, era la misión pero en ningún minuto del día me olvidaba del compromiso con la pequeña Angie y siempre esta diciendo:
"Hoy lo hago, hoy cantamos, me olvidaré del sueño y la fatiga, quiero cumplir a la niña".
Dormía al lado de la cama que dispusieron para mí, a veces llegaba a acostarme
y ella ya se había dormido. Daba un beso en su carita de ángel, muy largo y creo
que hasta perdón le pedía.
Nunca pudimos cantar, solo esa vez del intento.
Cuando llegó la madrugada de la despedida, Angie estaba durmiendo y una lágrima mía sin querer cayó en su carita de niña mimada, no supo que me despedí.
No sé qué habrá pensado cuando despertó y no me vio a su lado, es posible que
nada, los niños olvidan pronto pero ella dijo que iba a extrañarme.
Despertaba con ella y sus quejas de mañana, que el peinado, que los zapatos,
que no había dormido, me gustaba, a la mamá no le hacía gracia y es que
cuando se cría, casi no hay tiempo para demorarlos en los caprichos
de una nena, hay también muchas obligaciones, a veces, esta vez era así.
Yo te recuerdo Angie porque siempre necesito una hija y tú fuiste allá –mi hijita-
Yo volveré algún día para que hagamos ese show de kararoke que siempre fue
quedando para después y nunca hubo un después libre o sin cansancio.
Cantaremos, bailaremos, yo haré el loco, rockearemos y te prometo que ese concurso de Canto lo ganamos nosotras, pequeña gardenia de Quito. A nadie haremos caso si nos llaman y no nos importará si hay alguien viéndonos o mucha gente dando vueltas.
Porque a los niños no se les miente, siempre te decía y esta vez, chiquita, debe
haberte parecido una mentira que íbamos a ser artistas de moda compitiendo por un galardón pero lo seremos y schiiiits, porque ganaremos ¿Bueno, Angie?
Yo quiero cumplir, niña, para que en tu futuro, nunca desconfíes de la vida.
Te quiero mucho y te recuerdo más.
Margarita
05/12/2012
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